Publicado el: 19 Abr 2015

[Tribuna] El templo de la sabiduría técnica

Fábrica de Armas de Trubia

Fábrica de Armas de Trubia

EN 1880, CUANDO EL 80% DE LOS ESPAÑOLES ERAN ANALFABETOS, LOS OBREROS DE TRUBIA SABÍAN ARITMÉTICA, TRIGONOMETRÍA, GEOMETRÍA Y DIBUJO 

Por Casimiro ÁLVAREZ

Casimiro Álvarez

En 1880, cuando el 80% de los españoles eran analfabetos, para ser obrero de Trubia había que estudiar aritmética, álgebra, trigonometría, geometría descriptiva y cuatro años de dibujo y taller

Los orígenes de la Fábrica de Armas de Trubia se remontan al año de 1794, momento en el que queda constituida por R. O. de 24 de abril, la Real Fábrica de Municiones y Armas Portátiles de Trubia, si bien sus instalaciones comenzaron a construirse al año siguiente, 1795. Aunque es a partir de 1844 cuando cobra mayor impulso y sobre todo, a partir de la llegada como director del Teniente Coronel Elorza, luego General Elorza; con él al mando se inicia la auténtica industrialización de Asturias. Propicia la construcción del ferrocarril minero Trubia-Quirós, de la mano del Ingeniero Gabriel Heim, que da nombre a la calle más larga de Proaza, para el aprovechamiento de las materias primas de la actual comarca de los Valles del Oso; mineral de hierro de Castañedo del Monte y de Quirós, carbón de Quirós y Teverga y productos fundidos de los Hornos de La Fábrica de Torales en Quirós. Propicia también el nacimiento del Ferrocarril Vasco Asturiano -la actual FEVE- desde Trubia al Puerto de San Esteban de Pravia, inicialmente de interés militar con el objeto de abastecer desde aquel punto a los arsenales de Ferrol, Cádiz y Cartagena y más tarde, para dar salida a los demás productos minerales e industriales. Organiza igualmente, la construcción del ferrocarril que une Trubia con el que a su vez comunicaba Ujo con Oviedo, para abastecerse también de los productos y minerales de las cuencas del Caudal y del Nalón y para el transporte de viajeros.
Es obra igualmente del General Elorza, la creación en 1850 de la primera Escuela de Artes y Oficios de España, luego conocida como Escuela de Aprendices, que fueron copiadas por las más importantes empresas españolas y asturianas, Duro Felguera, Fuente Trubia, etc. y germen de los mejores técnicos que trabajaron y en muchos casos dirigieron, la más importante industria nacional. De Trubia salieron los aprendices que terminaron dirigiendo empresas tan importantes como Ensidesa, Fundición Nodular, Fábrica de Mieres, Inespal –la actual Alcoa- y un larguísimo etcétera. Debemos tener en cuenta, que cuando en 1880 se estimaba que el 80% de los españoles eran analfabetos, para ser obrero de Trubia había que estudiar aritmética, álgebra, trigonometría, geometría descriptiva, cuatro años de dibujo y cuatro años de taller.
Con el altísimo nivel formativo de la Escuela de Aprendices de Trubia, sólo se pudo comparar, ya en el Siglo XX, con la Universidad Laboral de Gijón y la Fundación Revillagijedo, cuando estaban regidas por los Jesuitas.
Aquellos tiempos en que la Escuela de Aprendices de Trubia funcionaba, sus alumnos se llevaban de calle los primeros premios de las competiciones que confrontaban a los estudiantes españoles y europeos; baste como ejemplo el conseguido en la Exposición Internacional de Londres, donde se consiguió la medalla de oro en fundición de estatuas de bronce; no como ahora, que en la olimpiada de Formación Profesional que tuvo lugar el pasado año, Asturias no consiguió ni un mísero premio de consolación. El nivel de la enseñanza profesional actual, es sencillamente penosa; aunque sirve para justificar el desmadre económico que enriquece a sindicatos, patronal, algunos funcionarios y políticos corruptos, que como bien sabemos todos, son la inmensa mayoría.
La Fábrica de Trubia además de elaborar productos industriales y militares, construyó y propició infinidad de mejoras sociales para sus trabajadores, siendo Trubia una adelantada en la industria española. Ya en la década de los años veinte, existía en Trubia, Círculo Obrero (Casino) banda de música, orfeón, equipo de fútbol, viviendas para los obreros, gota de leche, sanatorio para tuberculosos. Éste sanatorio todavía se ve en el alto del monte de Villarín (Las Cruces) y fue fundado por el médico militar destinado en la factoría, Mario Gómez, natural de Cangas de Narcea. Es decir, cultura de verdad y atención social.

Industria militar
En la Fábrica de Trubia se construyó casi todo lo que corresponde a la Industria militar: municiones de los más variados tipos, pistolas, cascos, herramientas, morteros, un sinfín de cañones, vagones, locomotoras, vehículos variados, barcos, grúas, cohetes, lanzaderas, vehículos blindados, obuses, carros de combate, etc. Precisamente en Trubia se construyó el primer carro de combate español en el año 1925, conocido como el Trubia 75 HP, dotado de un magnífico motor, también íntegramente español de la marca Hispano-Suiza, aunque posteriormente llevaron motores alemanes Daimler y franceses de Renault.
Terminada la guerra civil, durante los primeros años de la década de los 40 comienza una de las etapas de más actividad en la fábrica de Trubia, puesto que consigue la plena producción debido a la guerra mundial, llegando a tener cerca de 5.000 operarios.
En mayo de 1986, el Consejo de Ministros aprobó la integración de la Fábrica de Trubia, hasta entonces perteneciente al Ministerio de Defensa, en la Empresa Nacional Santa Bárbara y es ahí cuando comienza una continua sangría de pérdidas económicas, al igual que el resto de empresas públicas gestionadas por políticos, hasta que en abril del 2000 la SEPI aprueba la propuesta de adquisición de ENSB, con todas sus fábricas, por parte de la multinacional norteamericana General Dynamics Corporation.

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