Publicado el: 18 Jul 2015

En Serandi no cabía hoy un alma

La novia llegó caminando con su comitiva desde su casa hasta la iglesia

La novia, Nerea Díaz, llegó caminando con su comitiva desde su casa hasta la iglesia

EL PUEBLO SE VISTE DE GALA EN LA PRIMERA BODA QUE SE CELEBRA DESDE HACE CUARENTA Y CINCO AÑOS

F. R. / Proaza

Un 29 de agosto de 1970 Enriqueta Arias García y José Manuel García celebraban el último casamiento en el bello pueblo de Serandi (Proaza). Cuarenta y cinco años después Nerea Díaz y Víctor Álvarez han roto el largo paréntesis. La boda fue este mediodía y, a buen seguro, será recordada por todos los vecinos porque no cabía un alma en Serandi. Gaiteros, jóvenes vestidas de raso, mozos encorbatados, señoras luciendo sus  mejores prendas y un ambiente festivo, en una jornada en la que acompañó el buen tiempo pese a las amenazas de lluvia. Todo el pueblo estaba lleno de coches, aparcados por todas partes y las pequeñas calles de esta aldea, situada a 440 metros de altitud, con 80 casas y una veintena de vecinos, eran un hervidero de gentes que iban y venían, entraban y salían, con nerviosos movimientos.

El novio, espera impaciente la llegada de la novia

El novio, Víctor Álvarez, espera impaciente la llegada de la novia

Raquel Arias, hermana de Enriqueta, la última mujer que se había casado en esta iglesia, recuerda que entonces «no había carretera y tuvimos que bajar andando hasta Prada para coger el autobús e ir al banquete». Eran otros tiempos.

El recibimiento de la banda de gaitas de Proaza «Camín de Fierro» fue espectacular. La pequeña iglesia de San Antonio no tenía espacio suficiente para albergar a todos los asistentes, que esperaban con ganas la salida de los novios en la antojana y en la plaza. Nerea Díaz Álvarez, de 26 años, natural de este pueblo de Proaza y concejala de Cultura del Ayuntamiento y Víctor Álvarez Peláez, de 28 años, natural de Lavares, eran los novios. La posterior celebración fue un poco más lejos, en un establecimiento hotelero de Noreña. Una boda, o un bautizo en un pueblo de los Valles del Trubia, cada vez más envejecidos, es siempre una buena noticia y un síntoma de recuperación. Enhorabuena desde la redacción de La Voz del Trubia.

REPORTAJE A TODO COLOR DE LA BODA EN EL PRÓXIMO NÚMERO DE AGOSTO DE LA EDICIÓN EN PAPEL DE LA VOZ DEL TRUBIA

Casi no había sitio para estacionar los vehículos

Casi no había sitio para estacionar los vehículos

Banda de gaitas de Proaza

Banda de gaitas de Proaza

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La ceremonia en la iglesia de San Antonio

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