Publicado el: 26 Jul 2015

[La contra de LA VOZ] Bouzouki, violín y libertad

xera

Iria Flavia y Verval, en el prau de su casa en San Andrés

Por Fernando ROMERO

Son dos músicos excepcionales y viven en San Andrés. Xera y Raíz, pareja profesional y sentimental son Iria Flavia Rodríguez (Oviedo, 1984) y Carlos Díaz Verval (Piloña, 1980). Ella es una virtuosa del violín y él ha descubierto el bouzouki irlandés de 8 cuerdas, aportando sones célticos que acompaña con su aguda voz. Tienen una doble vertiente musical: Xera y Xera y Raíz. La primera es un grupo numeroso, en formato eléctrónico y grandes montajes escénicos. Con este envoltorio han viajado por media Europa (Francia, Bélgica, Alemania…) Empezaron hace diez años. A finales de 2013, viendo el panorama de la música y la cultura en España (“es la última mierda”), decidieron hacer un formato distinto, acústico, para poder tocar aquí y crearon Xera y Raíz. Después de varios escarceos en el mundo laboral decidieron dedicarse cien por cien a lo suyo, lo cual de por sí es ya una heroicidad “porque en España no se puede vivir de la música ya que hay mucho caciquismo”. Cantan en asturiano y ello añade otro problema: “no la reconocen como lengua oficial”. Viven al margen de la SGAE porque piensan que los músicos deben obtener sus ingresos, no por los discos, sino por los conciertos en directo y defienden el derecho del pueblo al acceso a la cultura. Y gracias a vivir al margen de la SGAE “tocamos en toda Europa”. Se esfuerzan por tocar en España pero “es difícil porque no hay industria del directo”. El resultado es que la mayoría de los conciertos los hacen fuera. La cosa cambió con el proyecto acústico y por eso es fácil encontrarse con ellos en actuaciones próximas, como en L’Esbardu de Proaza o en El Tablón de San Andrés, aunque es más difícil en las fiestas de los pueblos del valle “porque prefieren orquestas gallegas”. Con el acústico triunfan allá donde van y ya han recorrido Galicia y Asturias casi entera. No tienen manager, se autogestionan (“los mediadores son un lastre”, aseveran), pero saben moverse en un mundo donde “no hay industria musical sino colegueo”. Este verano no paran y en noviembre irán a Normandía con Raíz.
Dicen que su música tiene un sonido cercano a la world music, con componentes de diferentes lugares del mundo y, por supuesto, de la cultura asturiana. Han compuesto los cuarenta temas que interpretan, de los cuales solo hay dos versiones de canciones asturianas tradicionales. Las letras las hace Carlos y la música Iria.
Creen que en Asturias hay muchos y muy buenos músicos aunque echan de menos un circuito propio de música asturiana.
Han autoeditado cuatro discos (Lliendes-2006, Tierra- 2009, Llume 2010 y Raíz- 2014) que graban en su propia casa de San Andrés.

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