Publicado el: 02 Ago 2015

Un patrimonio en peligro

Biblioteca de la fábrica de armas de Trubia. / Foto de Valentín Álvarez

Biblioteca de la fábrica de armas de Trubia. / Foto de Valentín Álvarez

Fernando Romero / Trubia

La Plataforma Vecinal de Trubia ha conseguido paralizar el traslado a Gijón de parte del patrimonio industrial de la fábrica de Trubia. Ello ha sido posible también por el cambio de gobierno en el ayuntamiento de Oviedo y la buena disposición a buscar una solución por parte del Tripartito (PSOE, IU y Somos).

En todo este proceso hay una figura importante, José César Vila. Su presencia en las últimas reuniones fue capital para informar a los vecinos y asociaciones de la importancia del patrimonio fabril trubieco ya que Vila, que trabajó 31 años en esta planta al cuidado del mismo, es hoy uno de los mayores expertos en el legado histórico, especialmente del laboratorio mecánico.

El origen del patrimonio
La fábrica fue fundada en 1794 y bajo la dirección de Francisco Antonio de Elorza y Aguirre, en 1840, comenzó realmente el modelo de industrialización en Asturias y en España.
En 1846, comenzó a funcionar el taller de molderías, al mando del maestro fundidor belga Carlos Bertrand Demanet. En 1850 fundó la primera Escuela de Aprendices y de esta época datan las esculturas y bustos mas afamados que componen la colección que volvió a tener su auge en la primera mitad del siglo XX con un nuevo repunte en la producción artística.
Explica Vila que no fue hasta 1959 cuando se consideró el concepto de patrimonio industrial, creándose una comisión que sirvió de modelo internacional y añade que el patrimonio de la Fábrica de Trubia “es excepcional”. Hay catalogados mas de 140 fondos entre los que hay maquinaria de distintas épocas, colección de bustos de bronce -desde el de Isabel II hasta el de Jovellanos-, pinturas, una colección de fotografía histórica, otra de artes aplicadas -lámparas, rejerías, etc-, maquetas y material pesado ferroviario, cedido este último desde hace varios años al Museo del Ferrocarril de Gijón.

La fábrica en la década de los años veinte del siglo XX. Foto del archivo de Valentín Álvarez

La fábrica en la década de los años veinte del siglo XX. Foto del archivo de Valentín Álvarez

Laboratorio mecánico
A lo largo de las dos últimas décadas del siglo XIX se acometieron profundas reformas en la fábrica: se ampliaron los antiguos talleres y se instaló un laboratorio mecánico para ensayo de materiales, algunos de los cuales pretenden llevarse ahora a la Politécnica de Gijón.
Vila trabajó durante 17 de los 31 años de servicio en el Laboratorio de Ensayos y Experiencias de la Fábrica de Trubia a lo largo de los cuales se fue interesando y familiarizando con los antiguos equipos que albergaba la instalación. Equipos en desuso pero perfectamente operativos, alguno de 1870 y cuyo mantenimiento se llevaba a cabo con el personal de limpieza y voluntariamente en los periodos de crisis.
Explica este extrabajador de la fábrica que en el momento en el que la actividad de inspección y ensayos requirió el traslado de los equipos mas modernos a nuevas instalaciones en la zona baja de la fábrica, “los locales quedaron progresivamente abandonados con el riesgo de daño por abandono de tan importante patrimonio”.
La importancia de los materiales de este laboratorio se debe a que el modelo industrial de Trubia era autosuficiente. “Entraban los minerales y el coque y salían los productos terminados. Hasta los refractarios para los hornos se construían aquí por lo que no es de extrañar que en el laboratorio se ensayasen diversidad de materiales”.

Tras la llegada de General Dynamics a Trubia en el año 2001 Vila acompañó y enseñó todo este contenido “museable” al entonces Presidente de la firma en España Antonio de Oyarzábal quien, “ciertamente sorprendido por el contenido adquirió el compromiso de trasladárselo al entonces ministro de Fomento Francisco Alvarez Cascos”. Se firmó posteriormente un proyecto museístico a cargo del 1% cultural que tuvo en el Ayuntamiento de Oviedo entre esta institución y los ministerios de Defensa, Fomento y la Empresa. Tras la llegada de Álvarezz Areces a la presidencia del Principado el proyecto quedó condenado al olvido.

Hoy el alcalde de Oviedo se ha comprometido a rescatar alguno de los proyectos museísticos como el de Francisco Crabifosse o el de Carlos Gustavo Pérez quien realizó una brillante tesis doctoral en 2007 con una recopilación de todas las piezas a incluir y la ubicación y funcionamiento previsto del museo y hasta su valoración ecónomica.
Desde entonces, el deterioro de alguna piezas se incrementa con el paso del tiempo, mientras que Santa Bárbara Sistemas no tienen ninguna obligación contractual para conservar esos fondos, que pertenecen a Defensa.

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