Publicado el: 12 Oct 2015

Un reguero de molinos

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Molino de Agüera

Las Regueras es un concejo con notable presencia de molinos de agua.

Rosa M. Rodríguez / Cronista de Las Regueras

Las Regueras por su configuración hidrográfica, con abundantes riachuelos o regueros, de los que deriva su nombre, es un concejo con notable presencia de molinos de agua. Son construcciones simples, reconocibles por sus arcadas sobre los ríos. Actualmente son muy pocos los que están en funcionamiento, pero merece la pena ver los que quedan como testigos del pasado.
Los molinos, casi siempre solitarios, están en lugares frondosos, mágicos. Forman parte del patrimonio de los pueblos, en parte por su función básica y en parte como medio de transmisión oral de la cultura comarcal, al haber sido centros de tertulia. Los molinos de Les Regueres se encuentran casi todos sobre el los ríos Soto y Andayón.
El Soto nace en Cogollo y en la parte alta, en El Espolón, se puede ver aún la ruina de un molino con doble arcada. Más abajo están el del Padrún y el de Casa Benito, ya en Bárzana. El Canalón de Bárzana, sobre el río, servía para riego de fincas y para acopio de aguas para el molín del Xastre. En Landrio se encuentra el molín de Xilo en Pravia el de Casa Galán, que no hace mucho que dejaron de funcionar. En Soto, el de Palazeros, que realizó la última molienda hace unos veinte años. El de La Chamica, ya en la salida del pueblo hacia Lazana, hoy ha sido restaurado y convertido en vivienda, y está perfectamente reparado para uso privado. El Canalón de Soto tomaba el agua de la fuente El Cadáparo para el riego de fincas. Siguiendo el río hubo otro, el del Xastre, que nunca llegó a moler y el de La Olla, que dejó de moler hacia 1990.
Río abajo hacia Valduno hubo otros, como el de Cilia, en Bolgues. Y algunos hoy desaparecidos, en Paladín y en San Miguel.
Dando la vuelta desde Valduno hacia Santullano llegamos a Premoño. Seguimos ruta por los molinos que toman el agua de los ríos Andayón y Nora. Allí tomamos la carretera a Pumeda y a escasos metros, al llegar a una curva bastante pronunciada, nos dirigimos, por una desviación a la izquierda, al molino de Picarín, ya sobre el Andayón, como los que siguen. Aunque pertenece a Ania, sólo se puede acceder en coche por este camino y el último tramo se realiza a pie. Está situado en el fondo del valle, en un bucólico paisaje. El molino fue restaurado con gran mimo por sus dueños, Vicente y Marilé, de casa Quilo de Ania.
Muy cerca de la desviación de Picarín pero a mano derecha también podemos ver las ruinas del que fue uno de los mayores y más antiguos molinos regueranos, el de Pumeda, de cuatro molares y uno de desergar. Las piedras de la canal del molino son viejas losas de la calzada romana que atravesaba el concejo.
Siguiendo el curso del río hasta Andayón hubo tres molinos, dos en ruina total: el de La Rabaza y el de Manxón, del que se dice: “Desde el Picu Ruedes al molín de Andallón hay el dinero de 7 reyes en pelleyos de castrón”.
El otro está en Areñes, destinado hoy a otros usos. Se accede a él por la carretera que va a La Estaca, en la primera desviación a la izquierda, pero está en el jardín de una finca particular. Seguimos hasta La Estaca, con apenas media docena de casas, rodeadas de bosque, donde podremos ver dos molinos, en desuso. En este lugar aparecieron restos romanos, entre ellos un mosaico que está en el Arqueológico. Daremos la vuelta hasta Santullano hacia a Agüera, después de pasar por Miobra, donde también hubo molino con un gracioso corredor sobre el puente, hoy desaparecido. Bordeando el monte del Foro encontraremos antes del caserío de Agüera, el pequeño molino, que parece sacado del escenario de un cuento de xanes. Está muy bien cuidado y en funcionamiento. Siguiendo el río por un camino paralelo y dando un agradable paseo por un bosque llegamos a La Ferrería, lugar habitado por sólo dos familias, las dos con molino, aunque ahora sólo se conserva uno, el de Casa Josefa, restaurado en 1992. El agua, que procede de una fuente, baja por una canal situada a unos 3 metros por encima del molino, a la que se accede por unos escalones de piedra. En época estival no tenía problemas de sequía y acudían a moler clientes de otros molinos. En el río Nora hubo dos molinos en Gallegos, y que aún se pueden ver las ruinas de uno de ellos. En Quintos también hubo otro molino pero actualmente el edificio está destinado a otros usos y la canal y el pozo se usan como piscina.

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