Publicado el: 21 Oct 2015

Catorce niños repueblan el Pigüeña con 1.000 salmones

La Casa del Lobo de Belmonte organizó un taller con el experto pescador Quique Berrocal

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Los alevines de salmones

Patricia Baquero / Belmonte

El pasado día 17 La Casa del Lobo organizó un taller para niños y consiguió repoblar con mil alevines de salmón el río Pigüeña, actividad en la que participaron 14 niños. La actividad se hizo en colaboración con la Sociedad de Pescadores Las Mestas del Narcea, que desde hace más de 25 años se dedican a conservar y fomentar el ecosistema fluvial de los ríos asturianos y a repoblar de salmón, trucha y reo, el Narcea y cientos de tramos de otros ríos, tanto salmoneros, como trucheros.

La jornada comenzó a las 12 de la mañana en La Casa del Lobo para dirigirse hacia un lugar previamente elegido en la orilla del río Pigüeña para que los más pequeños pudiesen bajar sin demasiados problemas.

Allí estaba Quique Berrocal, presidente de la sociedad desde hace cuatro años y dos ayudantes que le acompañaban, esperando con una cuba con unos 1.000 alevines de salmón. Mientras repartían unos cubos en los que se iban metiendo algunos ejemplares que los niños bajaban hasta la orilla, Quique Berrocal explicaba cómo debía de hacerse. El agua de la cuba estaba algo más caliente que la del río por lo que los alevines no podían soltarse de golpe sino poco a poco para que fueran aclimatándose. También se informó de todo el ciclo de vida del salmón, que permanecerá en este río unos dos años antes de ir al mar y volver sólo para desovar (aproximadamente uno de cada mil), por lo que todos se concentraron pensando que sería uno de los que ellos soltaban el que volvería.

Se habló del río, de la labor de la sociedad… mientras se veía cómo los alevines saltaban alegres en las aguas del Pigüeña. Como empezó a llover un poco los participantes regresaron a la Casa del Lobo donde junto con los expertos se desarrolló el resto del taller. Sobre un gran dibujo del río los participantes dibujaron lo que creían que debía haber en él (muchos dibujaron salmones y truchas) y se colorearon, recortaron y pegaron elementos que no debería haber allí (latas, neumáticos, plásticos de todo tipo y demás basuras). Mientras tanto se hablaba de muchas más especies que habitan en el propio río o que dependen de su buena salud y se les razonaba su papel, cómo podían evitarlo y la necesidad de mantenerlo limpio.

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