Publicado el: 07 Nov 2015

«Con paciencia se ven muchos osos»

susin

De tertulia con ‘Suso’, el avistador de animales salvajes de Proaza

Fernando Romero

José Luis García Díaz Suso (Proaza, 1949) es probablemente el mayor avistador de osos (y otros animales salvajes) de la Comarca. Antiguo panadero, cazó toda la vida. Empezó a patear monte con sus padre y sus tíos, siendo aún niño. Una lesión en la rodilla le alejó del arte cinegético y le acercó a la observación de la fauna local. En 2009 se hizo con un equipo de telescopios y cámaras y desde entonces no falta nunca a su cita con el oso. Cuando empezó dice que no había mucho oso “salvo en primavera” pero fue aumentando “y este año tuvimos ya 80 avistamientos”. Acude al monte con su amigo Rafa Alba. A las siete de la mañana es la primera salida, hasta la diez. Por la tarde, desde las cinco hasta que anochece, aunque se ven más ejemplares al alba. Se colocan “a una distancia suficiente para no molestar”. Una actividad que requiere de mucha paciencia, “tiene que gustarte mucho porque a veces nos tiramos cuatro horas esperando”. Otra cosa es que se topen con alguna carroña cerca, porque ya saben que tarde o temprano aparecerá el oso. ¿Observatorios secretos? “No, para nada. En Banduxo, por ejemplo se ven desde la curvona, en la plataforma, en la carretera de Bustiello, en la iglesia de Fabar “sin salir de Proaza”.
En seis años han obtenido numerosas filmaciones tanto de osos como de otros animales: lobos, rebecos, corzos, tejones, martas, jinetas, nutrias, jabalíes, raposos, águila real,buitre negro y, últimamente “vemos también gato montés, una población que va en aumento”.
La distancia ideal para los avistamientos de osos es de 2 kilómetros “porque si te huelen marchan”. En alguna ocasión llegaron a estar al lado de uno “pero huyen. Lo máximo que puede pasar es que se asuste y se levante”. ¿Peligrosos el oso? “No hacen nada, a no ser que esté con crías y te acerques demasiado”. Suso no quiere convertirse en avistador profesional ni dedicarse a ello para hacer negocio con el turismo, a pesar de que está muy de moda: “ya tuve bastante público con la panadería” .
Lo que sí confirma es que los osos cada vez se acercan más a las poblaciones “sobre todo cuando hay fruta en los árboles, avellanas y manzanas”.
Tanto él como sus acompañantes avistadores colaboran con la guardería del Principado y comunican y envían grabaciones cuando se topan con una madre con crías, contribuyendo así al censo de la población osera.
¿Furtivos? “Del oso ya no existen, aunque pueden caer en trampas preparadas para otros animales”, dice.
No todos los lugareños quieren tanto al oso porque les provoca daños en el ganado. Pero Suso está convencido de que ni el oso ni el lobo causan tantas matanzas como se dice. “El oso puede matar alguna cabra mientras que el lobo tiene mucha caza ahora.”

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