Publicado el: 17 Dic 2015

[Tribuna] Días de reflexión

josemanuelbelmonte.jpgDesde la Ría de Miranda
Por José Manuel R. Antomil

El 20 de diciembre tenemos la oportunidad de cambiar a quienes nos han hecho pagar la gran crisis que ellos nos han originado, que no han sufrido y no tienen intención de enterarse que el pueblo lo está pasando mal.
Hemos llegado a cinco millones de parados, hay siete millones de trabajadores pobres, es decir, con sueldos míseros y contratos basura. El 50% de los jóvenes más preparados de la historia de este país están en el paro y los que no tienen que irse fuera.
Las pensiones han sufrido una brutal merma del poder adquisitivo, sobre todo con el copago sanitario, la subida de la luz, etc. la clase obrera ha perdido todos sus derechos. la clase media ha desaparecido, pero eso sí, somos los que estamos pagando los despilfarros, los saqueos al erario público y el rescate de los bancos.
Con todo este panorama, los políticos, esos que nos han arruinado, siguen con sus sueldos millonarios, siguen con sus prebendas injustificadas, con sus chiringuitos y apartando a cualquier juez al que se le ocurra poner un poco de orden: Garzón, Alaya, Elpidio, castro… apartados de su profesión mientras los presuntos corruptos campan a sus anchas y, lo que es peor, el dinero no aparece.
La Administración, llena de amiguetes, a los que hacen empleados públicos sin haber pasado ningún tipo de oposición, solo con el fin de que estén al dictado del político de turno, pues aquí a nadie se le piden responsabilidades. Si el arquitecto, secretario o administrativo que ha conseguido la plaza por oposición (funcionario de carrera) pone alguna traba a las tropelías, se le aparta y en su lugar se pone a un amiguete que obedezca (funcionarios de libre designación o personal de confianza, los llaman) y no se ponen colorados a pesar de haber varias sentencias en contra de esos puestos que están al margen de toda reglamentación laboral.
Así las cosas, llegan las elecciones y yo, personalmente, no encuentro diferencia entre unos y otros porque todos nos han engañado y en más de una ocasión y como dice mi admirado Julio Anguita “quien vota a los corruptos es responsable de la corrupción”.
Así que, visto el panorama, el voto está claro: hay que hacer que no representen a nadie.
Mía es la sugerencia, suya la decisión.

Comentarios:
  1. De acuerdo en casi todo lo que dice, pero debo disentir en un punto: meter en el mismo saco a la juez Alaya no me parece muy acertado, pues según lo publicado la señora también tiene/tenia sus apaños, aparte de hacer ostentación de una prepotencia ofensiva.

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