Publicado el: 20 Dic 2015

Nos, que somos como Vos… (Cataluña y las Españas)

fromeroPor Fernando ROMERO

Si no estuviera tan manida la fórmula, me hubiera gustado titular este artículo “No es España, son las Españas, estúpidos” para hablar del problema endémico de los separatismos, independentismos, segregaciones, cantones y demás esfuerzos periféricos por romper con el centro.
Este es un problema o, mejor, un asunto de Estado que requiere, para su comprensión, saber de nuestra Historia. Sólo desde el conocimiento de la complejidad de la gestación de la idea de España o, mejor, las Españas, podrá buscarse una solución estructural y no un parche, que es lo que se ha venido haciendo en los últimos 400 años. Sin embargo, ya ven que nuestros gobernantes presentes y pasados han querido eliminar del currículo educativo la asignatura de Historia. Así nos va.
Decía en 1619 el pensador Sancho de Moncada sobre nuestras Españas “que son repúblicas de reinos muy diferentes en cualidades”, en un esfuerzo agotador de la intelectualidad de la época por frenar lo que ya se atisbaba como una suicida estrategia del Estado: el centralismo y la imposición de Castilla sobre los otros reinos. El conde-duque de Olivares, tan buen gestor en otros asuntos, en este de las relaciones con los otros reinos inauguró un periodo nefasto que los Borbones agravarían aún más y que llegará hasta nuestros días. El gran error fue olvidar el legendario juramento que los reyes castellanos hacían ante las cortes aragonesas: “Nos, que somos como vos y juntos más que vos, os hacemos principal entre los iguales, con tal que guardéis nuestros Fueros y Libertades, y si no, no”.
España nunca existió. Siempre fueron las Españas, la unión de reinos, ya desde la Edad Media, lo que en términos modernos podría considerarse, sin que nadie se espante, una república federal.
Sin tener esto en cuenta nunca habrá solución para el problema de Cataluña. Respeto, diplomacia, trato de igual a igual, diversidad “y si no, no”.
Todo ello sin olvidar que el problema actual de los catalanes no es la necesidad de irse de Las Españas sino encontrar un trabajo estable, llegar a fin de mes, tener una vivienda donde cobijarse y hacer tres comidas al día. Porque, no lo olvidemos, el nacionalismo catalán de origen burgués, siempre se atrajo los apoyos del pueblo para defender sus intereses de clase apelando a lo emocional, al terruño, a la lengua y a la bandera (un simple trapo) para, de paso, hacer olvidar los problemas sociales y la corrupción política, la verdadera preocupación de los catalanes.

Comentarios:
  1. Juanjo Charro dice:

    Querido amigo,

    No cabe remedio alguno en el actual Estado de Partidos, que es antidemocrático.

    No es democrático porque, la democracia – y hablo de la formal, de la democracia de mínimos, no de la material – exige dos requisitos:

    – Parlamento representativo del elector. O sea, con candidaturas individuales en distritos pequeños, a doble vuelta si en la primera no hay mayoría absoluta. Sin representación no hay libertad política.

    – Separación en origen entre ejecutivo y legislativo, con elecciones directas a jefe de Gobierno en distrito nacional único, a doble vuelta si es necesaria.

    No puede convertirse un régimen político oligárquico en un sistema político decente, ya sea parlamentario o, mucho mejor, democrático, mediante reforma. La única via pacífica es la ruptura democrática.

    El proceso constituyente más apropiado, y no lo digo yo, sino Antonio García-Trevijano y su MCRC, es:

    1. Deslegitimación del régimen oligárquico mediante la abstención. Ya que participar con las leyes actuales es una corrupción moral en sí misma.

    2. Si se alcanza una abstención de más del 50% del censo, el régimen queda deslegitimado, aunque permanezca legal.

    3. Con ello, se puede exigir la formación de un gobierno provisional de personalidades independientes y la apertura de un periodo de libertad constituyente, de información pública, de al menos un año de duración, para que los electores queden bien informados de las alternativas posibles.

    4. Tras ese periodo, referéndum, no plebiscitario, sobre al menos tres esbozos de constitución, para elegir la forma de Estado (Monarquía o República) y de Gobierno (Parlamentario o Presidencialista). El MCRC propugna la República presidencialista o constitucional, pero el pueblo tiene que elegir. La monarquía presidencialista sería teóricamente posible, pero en España la monarquía está irremisiblemente ligada a la corrupción.

    5. Elecciones constituyentes con el sistema electoral uninominal mayoritario. Para que el congreso resultante elabore la nueva constitución sobre el esquema ganador del referendum.

    Sobre el tema federal… Federarse es lo mismo que unirse, y para unirse hay que estar separado previamente, con lo que parece una fórmula solo aplicable entre estados independientes que pretendan formar una unión. Mi criterio es que la autonomía regional de las comunidades que tengan especificidades culturales marcadas es más que suficiente.

    Cómo bien dices, el separatismo es un juego de las oligarquías regionales, basado en el concepto subjetivo de nación, que es prefascista y, por tanto, conduce al autoritarismo.

    Un abrazo

Deje su comentario

Diario digital del Camín Real de la Mesa