Publicado el: 22 Dic 2015

Palomero: “Es urgente disuadir a los osos habituados a los humanos”

guillermo palomero

Guillermo Palomero

El presidente de la Fundación Oso Pardo dice que las administraciones de la Cornisa Cantábrica llevan años sin aprobar el protocolo de actuación frente a los llamados plantígrados “familiares”
Advierte de que si no se controlan por los expertos se puede llegar a situaciones de peligro con estos animales, cuya población va en aumento

El presidente de la Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero, considera urgente que las administraciones de la Cornisa Cantábrica aprueben de una vez el protocolo de actuación frente al llamado “oso habituado o familiar”. El aumento de la población de los plantígrados en los últimos años ha favorecido que los más jóvenes empiecen a considerar como no peligroso al ser humano y toleran su presencia. “Ese es el primer paso para que puedan llegar a ser peligrosos, aunque ahora mismo no existen. La Fundación lleva años luchando para conseguir activar este protocolo, consistente en medidas aplicadas por guardas formados con disparos con cartuchos de caucho, petardos y voces de manera que los osos habituados se asusten de los humanos y les vuelvan a coger respeto”.

“Hay que gestionar el crecimiento progresivo de la población osera. Son más visibles y hay más, es innegable. El problema es que los osos jóvenes están perdiendo el miedo a los humanos y el oso habituado no huye y se acerca a comer a los pueblos”, explica Palomero en declaraciones a La Voz del Trubia y enumera algunos casos que se han dado recientemente: “en 2014 tuvimos que sacar un oso habituado de Somiedo. En León también hubo dos casos”. una situación cada vez más frecuente que, a su juicio, hay que impedir.

“Hay técnicas para evitarlo. Ya se hace en todo el mundo y tenemos el protocolo hecho pero sin aprobar por las administraciones regionales, por lo que estamos indignados. Todos los gobiernos lo tienen porque se coordinó desde el Ministerio de Medio Ambiente y ya se aplica en toda Europa menos aquí”.

Palomero explica que para poder aplicar este protocolo se necesita formar a los guardas, que serán los encargados de disuadir a los osos habituados  ya que “esto no lo puede hacer una ONG y lo que necesitamos es un equipo adecuado y no es problema de dinero”, añade.

La Fundación tiene clasificadas tres categorías de osos, los habituados, los condicionados por alimentos humanos, que son problemáticos y los peligrosos. “Estos últimos no existen en España pero hay que evitar que lleguen”, explica.

 

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