Publicado el: 04 Feb 2016

Los osos no están hibernando

Los especialistas aseguran estar observando ejemplares activos debido a las temperaturas altas de este invierno y a la ausencia de nevadas

(Imagen de uno de los osos avistados por FAPAS)

F. Romero / Santo Adriano

Foto de la Fundación Oso Pardo

Foto de la Fundación Oso Pardo

El cambio climático también influye en los osos. Expertos naturalistas aseguran que este invierno los osos no están hibernando debido a las altas temperaturas y también a la existencia aún de numerosos frutos, lo que aporta alimento a los plantígrados. Roberto Hartasánchez, responsable de FAPAS explica que durante este invierno está habiendo más actividad osera de lo que es normal para esta época.  “Es casi seguro que tiene  que ver con el buen tiempo y la posibilidad de  buscar comida en el monte. Aún hay zonas con castañas del otoño pasado y otros alimentos”.

También el responsable de la Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero, ha confirmado a este diario el avistamiento de ejemplares en estos días “hoy mismo (por ayer) hemos localizado a un oso solitario y a una osa con su cría en la subpoblación oriental”. Desde la Fundación informan que algunas hembras con crías “no están respetando el periodo de hibernación. El desgaste que supone amamantarlas hace que decidan no hibernar y aprovechar para alimentarse y recuperar energías” además, añaden, “no hay grandes nevadas así que la comida este invierno está accesible”.
Según Hartasánchez esta situación desde un punto de vista biológico, “no creemos que tenga  alguna influencia sobre los osos. Suponemos que  el aspecto más importante que es la reproducción  se debería de efectuar con normalidad. De hecho, las hembras reproductoras si hemos comprobado que se han metido en las oseras”.
En cuanto a otro tipo de repercusiones, añade “es importante valorar que una mayor actividad  de los osos en épocas donde mayoritariamente deberían de estar encamados en las oseras puede suponer un riesgo con la celebración de las batidas de jabalí dado que los cazadores no cuentan con la presencia de esta especie, lo que implica la necesidad de que efectúen las batidas con  mayor precaución evitando confundir un oso con un jabalí,  cosa nada infrecuente cuando el animal está en medio de matorral y no hay una visión  directa y nítida”.
El responsable de FAPAS cree que si este cambio climático se cronifica año tras año “entonces seguro que los osos  modificarían hábitos y costumbres y uso del territorio”.
Por su parte, el director de la Fundación Oso de Asturias, Pepín Tuñón, explica que, en relación a los osos en cautividad ” el comportamiento de los tres ejemplares adultos es similar al observado en años anteriores, con un descenso en su actividad diaria y menos apetito. En el caso de Molina, hemos venido observando durante finales de año una reducción de actividad, y durante la última quincena de enero el animal no se ha dejado de ver, con lo que seguramente haya encamado”.

Respecto a los ejemplares salvajes la Fundación observa  más actividad en la zonas más bajas de los valles del Trubia que en las zonas altas de Teverga y Quirós, “pero sin variaciones significativas respecto a años anteriores”.

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