Publicado el: 10 Feb 2016

La montaña, llave de nuestro futuro

francesboya

Por Francés Boya Alós
Presidente de esMontañas

En octubre de 2013 nacía en Lleida la Asociación Española de Municipios de Montaña en Lleida, fruto de la reflexión de un grupo de alcaldes y senadores, convencidos de la situación extrema que viven las zonas de montaña del conjunto de España, y que en ese momento contó con la complicidad de la UdL, la cual alberga actualmente el primer Observatorio de las Zonas de Montaña de nuestro país. Éste fue el primer paso de una Asociación que va consolidándose y que celebra ya su segundo congreso, este año en Lleida, un congreso que cuenta con la colaboración de la Paeria y la Diputación de Lleida.

La montaña concentra hoy valores muy apreciados por el conjunto de nuestra sociedad, valores que responden a intereses objetivos del conjunto del planeta como la conservación de la biodiversidad, los alimentos saludables, la generación de energías renovables, la preservación de culturas centenarias, y especialmente de paisajes y espacios de un alto valor emocional. No obstante, y a pesar de todo ello, sorprende que en nuestro país no exista, como en el resto de Europa, una estrategia precisa para evitar la desaparición de cientos de pueblos de montaña amenazados por la despoblación y el abandono. Llama la atención que España, con un 40% de su territorio en zona montañosa, sea actualmente el único país de nuestro entorno europeo que siga perdiendo población. Y sorprende aún más que nuestras instituciones no dediquen a este tema, el de la cohesión territorial y poblacional de la geografía, una mirada preocupada por la dantesca situación que presenta. De hecho, la montaña es la víctima principal de los desajustes poblacionales que se producen en este país, donde el 80% de su población vive en las zonas costeras y en el interior, en la mitad del país, su densidad poblacional es equiparable a la de los desiertos.

¿Qué hacer entonces ante esta situación? Los municipios hemos tomado la iniciativa y planteamos nuestro profundo malestar ante el olvido e indiferencia de las políticas del Estado y de las Comunidades Autónomas. Por ello, somos conscientes que nuestra acción no puede ser sólo la queja, sino que nos resulta imprescindible pasar a la acción y a la propuesta. Sabemos que sólo entrando de lleno en el siglo XXI, aprovechando el impulso de las nuevas tecnologías, pero también los valores de la cultura emergente relacionada con lo bio y la sostenibilidad, la montaña tiene futuro. Por ello, “Smart mountains”, uno de los dos proyectos que esMONTAÑAS quiere desarrollar este 2016, representa una semilla potente para facilitar formación y emprendimiento en nuestros valles. Y “Montaña Viva”, el segundo proyecto, será un nervio potente que nos va a permitir conectar nuestros pueblos, permitiendo que circule la formación, el know-how y el concepto de la “red” como un instrumento para poner en valor nuestros valles.

La montaña debe convencer al mundo urbano de la imperiosa necesidad de conservar estos espacios. De conservarlos habitados, produciendo alimentos de calidad, cuidando de los bosques para regenerar nuestro oxigeno y del agua como recurso esencial, y de la biodiversidad que garantizan los pastizales y sus rebaños. El mundo urbano debe comprender que, en esta apuesta, reside también el futuro de muchos de nuestros retos más inmediatos, como, por ejemplo, la lucha contra el cambio climático, evitando que ardan los 50 millones de metros cúbicos de biomasa que acumulan nuestros bosques.

La montaña es una de las llaves de nuestro futuro, y el territorio es una oportunidad que nuestra sociedad debería valorar. Para ello se requiere una estrategia que permita reequilibrar la población y garantizar los elementos esenciales para que sus habitantes tengan una calidad de vida equiparable a de las ciudades. Esta afirmación, que aquí parece una quimera, es una realidad en muchos otros países que han conservado íntegra su población rural, aprovechando y valorizando los recursos de estos territorios.

Hoy, que está tan en boga el debate constitucional, releer su artículo 130, nos dará una pista sobre las cosas que aún tenemos pendientes en relación con nuestra carta magna. Pero, en este caso, la cuestión no es únicamente un debate político más, es el debate sobre el futuro de 40% del país que agoniza.

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