Publicado el: 13 Mar 2016

[El valle escondido] Un pasado industrial

Por Toño HUERTA
Geógrafo

En apenas 800 metros, desde el puente del Ferrocarril del Norte hasta las piedras del viejo puente medieval de Godos, el río Nalón nos ofrece un recorrido por más de seis siglos de historia, una muestra de nuestra riqueza patrimonial a través de un pasado de barcas y barqueros, de industria y de gentes que han hecho que hoy en día Trubia sea lo que es. Un reconocimiento a uno de nuestros signos de identidad, el río.

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El Nalón, a su paso por Trubia. / Fotos de Toño Huerta

El inicio de este paseo lo realizaremos en Nalón, hoy considerado barrio pero que fue una pequeña población, la única de todo su recorrido que lleva el nombre del río, que en la década de 1930 superaba los 500 habitantes. Sin embargo el desarrollo industrial la hizo desaparecer. Precisamente, y eso dará para otra historia, al otro lado del río se desarrollaría el barrio de Soto, íntimamente ligado a la Fábrica de Armas. Por lo tanto, en esta encrucijada comenzaremos nuestro recorrido, justo en el punto donde antaño las vías del Ferrocarril del Norte, abierto en 1883, se cruzaban con las del Vasco Asturiano –que inauguró la línea hasta San Esteban de Pravia en 1904 y hasta Ujo en 1908–. Aquí el Nalón es salvado por un gran puente de hierro cuya estructura nos recuerda a modelos de Eiffel y que es por donde iba “el Norte” hasta Oviedo.

Central Hidroeléctrica
En la orilla derecha del Nalón, además de desarrollarse la barriada de Coronel Esteban (Soto), en 1902 se instalaría la Central Hidroeléctrica de Trubia, que sería absorbida por Hidroeléctrica del Cantábrico en 1963. Sus instalaciones sobreviven a la ruina, la ignorancia y el desprecio ante nuestro patrimonio industrial. Sin embargo, un episodio poco conocido de nuestra historia tuvo como protagonista esta misma zona. A finales del siglo XVIII, Casado de Torres, Ingeniero Jefe de la Marina, redacto un Dictamen por el cual proponía Trubia como centro para asentar una fábrica de cañones; dicho proyecto se basó en gran medida en la canalización del río Nalón para hacerlo navegable desde las minas de Langreo hasta el puerto de San Esteban de Pravia. Contra el criterio de Jovellanos, que consideraba la idea una quimera, las obras comenzarían en 1793; sin embargo, el tiempo le daría la razón al ilustrado gijonés y, tras una serie de destrozos causados por las riadas y elevados sobrecostes, en 1803 se redactaría un Plan de Abandono. Precisamente en Soto, donde hoy día están las escuelas e iglesia, estaría la Comandancia de estas obras.
Avanzando río arriba por la traza de la Senda Verde nos parece increíble poder avistar tal cantidad de fauna, sobre todo avifauna, pero también pequeños mamíferos en el entorno del Nalón y su bosquete de ribera, máxime cuando a escasos metros nos acompaña otra de las grandes industrias trubiecas, la Industrial Química del Nalón, cuyo crecimiento hizo desaparecer a la población de Nalón. Los orígenes de esta factoría hay que buscarlos en 1918, cuando la Sociedad Minas de Teverga propició la aparición de la Compañía Española de Destilación de Carbones, cuyas instalaciones aprovecharía la empresa química para instalarse en Trubia en 1943.

Ruinas del puente de Godos, sobre el Nalón

Ruinas del puente de Godos, sobre el Nalón

Las viejas piedras
Este pequeño paseo lo finalizaremos en Piedrallasa, donde podremos contemplar, cual viajero romántico, las ruinas del puente de Godos. Sin saber a ciencia cierta si ya existía un paso antiguo, quizás de época romana, las primeras menciones documentales sobre el puente se remontan a los años 1274, cuando el Arcediano Fernando Alonso dona un moyo de escanda, y al 1300, con la donación de 10 maravedíes por parte de Roy Díez, Maestrescuela de la Iglesia de Oviedo. Lo que sí se sabe es que el cruce del vado mediante barcas era muy importante, conservándose aún el topónimo de La Barca; incluso en una de las orillas aún se ve la argolla metálica donde se ataba la sirga del bote, que siguió cruzando el río hasta mediados del siglo XX. De haber existido anteriormente el puente, a lo largo del siglo XIV se habría arruinado, bien a causa de una riada o por la falta de mantenimiento. A partir del año 1470, el Cabildo de la Catedral promocionaría la reconstrucción del puente, siendo sustituido en esa labor por el Concejo de Oviedo a partir de 1498, si bien al año siguiente abandonaría el proyecto por falta de medios y nunca más se recuperaría. Aún en los siglos XVIII y XIX los restos tenían cierta importancia.
Hoy tan sólo se conservan dos pilares, ambos diferentes en cuanto a su fábrica, siendo más propio de la Edad Media el más cercano a la orilla y más acorde a las obras del siglo XV el central.
Quizás ahora miremos con otros ojos este espacio, dándonos cuenta de la enorme riqueza, material e inmaterial, que guarda en sus rincones.

Comentarios:
  1. Cascarillero dice:

    +

    El Barrio de Nalón, no existe como tal en la actualidad. Como dice el autor, fue expropiado a los vecinos por Industrial Química del Nalón, S.A., durante los llamados Planes de Desarrollo del Gobierno central. Donde antes había, casas, huertas, caminos etc. y la capilla de la Virgen del Carmen (enviada a la iglesia de Pintoria), hoy Industrial Quimica del Nalón, S.A. tiene su planta productiva de Naftalina (liquida y solida).
    El barrio se llama de El Gortayo (ahora y en el pasado) y delimitaba/a las Parroquias de Trubia y Pintoria.
    Podemos decir a ciencia cierta, que la primera relación del municipio de Oviedo con la ciudad hermana de Bochüm, fue cuando desde Bochüm, aportaron carril ferroviario para la construcción del ramal ferroviario Oviedo-Trubia, del Ferrocarril del Norte.
    O al menos eso decían, los raíles sobrantes que servían de cierre de la vía ferrea, con la anexa calle Suárez Inclán (conocida popularmente, como de El Vasco). Espero que tras mi denuncia en su momento, los que instalaron en la zona descargadero/mural de los pisos nuevos, podamos ver alguno que diga A.G. Bochüm 1.881 (siendo A.G. abreviatura de Sociedad Anónima)

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