Publicado el: 12 Abr 2016

El biólogo Javier Naves reabre el debate sobre el cercado de los osos

El investigador asegura que aunque los plantígrados en cautividad estén bien cuidados ello no conlleva su bienestar

Pablo

Pablo López, de La Ponte (izda) junto a Javier Naves / Foto de Beatriz Álvarez

Beatriz Álvarez / Santo Adriano

El pasado sábado dentro del Ciclo de Conferencias que desde diciembre y bajo el título «Charlas del Ecomuseo» vienen celebrándose al abrigo de La Ponte-Ecomuséu, tuvo lugar la conferencia «Osos cantábricos cautivos y la conservación de la población» en la que disertó sobre el tema Javier Naves, biológo e investigador de la Universidad de Oviedo.

En la actualidad los Valles del Trubia no pueden desligarse de la existencia de los osos en cautividad en el cercado de Santo Adriano,  siendo los osos el gran atractivo turístico de la zona. Sin embargo, la existencia de osos cautivos cuya problemática adquiere protagonismo en los últimos años, siempre ha existido. La llegada en 1989 de Paca y Tola a las instalaciones de Santo Adriano supone un antes y un después en el tema de los osos rescatados y cautivos. Sin embargo, es a posteriori con el fracaso de la introducción de Molinera en su hábitat lo que hizo plantearse seriamente a los conservacionistas la pregunta de «¿Qué estamos haciendo mal? ¿Por qué se fracasa en el caso de Molinera?» Este caso supuso una profunda revisión de lo que se estaba haciendo. La forma que la sociedad tiene ahora de tratar estos casos de osos heridos y/o huérfanos no tiene nada que ver con la de hace veinte o treinta años.

La utilización como reclamo turístico de esloganes del tipo «Este es el país de los osos» está ahí, pero para Javier Naves «Este no es el país de los osos. El mundo de los osos es mucho más que el  ambiente bucólico e ideal que nos quieren vender. Los osos que tenemos son auténticos supervivientes, los últimos de una guerra que han sobrevivido, diezmados y de alguna forma machacados».

El incremento, la progresiva recuperación y consolidación de la población osera es un éxito para los conservacionistas, si bien el territorio y la distribución están estancados y de toda esta nueva población hay una gran cantidad de los que se pierde la pista, no teniéndose información sobre cuál ha sido su destino, ni si han sobrevivido, ni qué ha pasado con ellos.

Apunta Naves que tanto la inexistencia de documentación técnica y protocolos definidos para actuar en cada caso, como la ausencia de formación impide a las personas implicadas en esta cruzada conocer cómo abordar estas situaciones y en qué casos es absolutamente necesario intervenir para salvar al animal. «El personal de la fundación Oso no ha tenido un curso de formación en su historia, lo que origina importantes carencias y deficiencias.» Se plantea la duda de cuándo hay que dejar que la naturaleza siga su curso y cuándo es necesario la intervención del hombre y hasta qué punto hay que hacerlo. Se establecen así algunas posiciones que pueden entenderse como opuestas, pero que en realidad no lo son: ¿Son incompatibles los principios del conservacionismo con el destino de cautividad y aislamiento de su especie que se da a estos animales rescatados? «Hay que ofrecer soluciones a estos animales, siempre que no suponga dejación de las acciones de conservación de la especie propiamente dichas». Es un error enfrentar conservacionismo con cautividad porque son ambas respuestas válidas: «No son cuestiones distintas, ni enfrentadas sino que se trata de animales distintos en situaciones diferentes.»

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Público asistente a El Sabil / Foto de Beatriz Álvarez

Durante el coloquio que se celebró tras la exposición y ante la pregunta acerca de la utilidad de las instalaciones existentes en Proaza y Santo Adriano para garantizar el bienestar de los animales cautivos, Javier Naves parte de la base de que hay que cambiar el concepto: «el hecho real de que los animales cautivos estén en una buena situación (bien alimentados, recibiendo cuidados veterinarios adecuados, etc.) no implica necesariamente el bienestar de los mismos. La falta de bienestar de un animal cautivo viene del hecho mismo del confinamiento (falta de movimiento, falta de relación óptima con el medio y con sus congéneres) Esta situación de confinamiento es lo que limita su bienestar y origina conductas anormales tanto locomotoras, orales y compulsivas. Es difícil establecer una comparación entre los osos en libertad y los animales cautivos, precisamente porque sus circunstancias vitales no tienen nada que ver. Además también los animales en libertad encuentran elementos que limitan su deambulación (carreteras, líneas de alta tensión, embalses, etc). A día de hoy, el lugar ideal y óptimo en el que conseguir estimular las capacidades cognitivas y recuperar las habilidades de los animales en cautividad es una asignatura pendiente.» Pero apunta Naves,  «lo que tenemos hay que aprovecharlo si bien no sólo es cuestión de instalaciones, sino también de formación».

Esta conferencia fue un aperitivo del curso que organiza el propio Javier Naves en Villanueva de Santo Adriano entre los días 22 y 24 de abril bajo el título «Conservación de grandes carnívoros en la Península Ibérica». El curso tendrá una parte teórica y otra práctica y cuenta con la colaboración de la Fundación Oso Asturias (FOA). Las charlas de celebrarán en el albergue de «El Sabil». Entre los ponentes figuran Miguel de Gabriel, licenciado en Ciencias Ambientales; Víctor Vázquez, responsable del plan de recuperación del oso pardo del Principado;  David Nieto, etólogo; Esther Valderrábano, veterinaria y Antonio Rivas, el responsable del centro de cría del lince ibérico de Huelva. En ellas se darán consejos de cómo rehabilitar y manejar a grandes carnívoros ante el incremento de casos de osos heridos y huérfanos. Por su parte, las prácticas se harán en los cercados de Proaza y Santo Adriano con el objetivo de analizar el estado actual de las instalaciones y su futuro.

 

 

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