Publicado el: 25 Jun 2016

[El valle escondido] El tranvía de Trubia

Por Toño HUERTA, geógrafo

Trubia, cabecera del valle homónimo, históricamente ha sido un centro fabril y un nudo de comunicaciones de primer orden, ambas cuestiones íntimamente ligadas, tanto para dar salida a las producciones mineras y fabriles como para recepcionar las materias primas necesarias. Pero un dato bastante desconocido fue la intención, a principios del siglo XX, de instalar un tranvía en Trubia que permitiese la salida del carbón tevergano hasta el puerto de San Esteban de Pravia.

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Vista de la Fábrica de Armas de Trubia

Un centro fabril de las características de Trubia necesitaba unas buenas comunicaciones. En los orígenes de su Fábrica de Armas se pensó que la solución pasaría por canalizar el río Nalón, cuyas obras comenzaron en 1793, si bien serían abandonadas en 1803 ante su inviabilidad. Pasaría casi medio siglo para que se comenzara a crear una verdadera red de transporte, primero por carretera, con la construcción de la que llevaba a Oviedo a mediados del siglo XIX o la de Trubia a Quirós en 1867, proyectada por Gabriel Heim para dar servicio a las minas y fundición de la Société Houillère de Quirós.

Sin embargo sería el ferrocarril el principal protagonista. Ya en 1852 el general Elorza, director de la Fábrica de Armas de Trubia, entablaría negociaciones para construir un ferrocarril desde la factoría trubieca hasta las minas que ésta poseía en Riosa, proyecto que nunca se llevó a cabo. Tampoco vería la luz otro proyecto de 1860 para un ferrocarril desde Trubia a Noreña. Aún en 1863 aparecería otro proyecto más, auspiciado por Gabriel Heim, para realizar un ferrocarril que comunicase León con Oviedo a través del puerto de Ventana, que se quedaría en nada a favor del paso por Pajares. Por fin, en abril de 1883 el ferrocarril llegaría a Trubia con la apertura del ramal hasta Oviedo del Ferrocarril del Norte; al año siguiente entraría en funcionamiento el Ferrocarril Minero de Trubia a Quirós. Ya en el siglo XX, haría su aparición el Ferrocarril Vasco-Asturiano, con la apertura de la línea hasta San Esteban de Pravia en 1904 y hasta Ujo en 1908. Por medio, como curiosidad, aparecería el proyecto de realizar un tranvía en Trubia.

El tranvía de Trubia

En 1906 surgió un proyecto de realizar un tranvía que uniera la estación del Ferrocarril Minero de Quirós con la estación del “Vasco”. La idea partió de la Sociedad Anónima Minas de Teverga que buscaba dar salida a sus carbones. Ya en 1902 está Compañía había abierto un ferrocarril desde Entrago hasta Perihuela (Peñas Juntas), donde enlazaba con el minero de Quirós. Su idea era poder sacar su producción a través del Puerto de San Esteban de Pravia, de ahí la necesidad de enlazar con el Ferrocarril Vasco-Asturiano.

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Proyecto del tranvía

El proyecto consistía en hacer una doble vía en el antiguo solar de la fundición de Quintana; desde aquí, siguiendo siempre la margen derecha del río Trubia, pasaría por la calle que conduce de la estación del Norte a la Fábrica Nacional y al barrio de Junigro, para continuar por el costado de éste, entre el mercado y el río, hasta llegar a los terrenos de la Compañía Vasco-Asturiana. En total son cerca de 1.300 metros. La anchura de la vía sería de un metro y la de la plataforma de 3,20. Se utilizarían los mismos carriles y traviesas que el ferrocarril del Vasco, y la fuerza utilizada sería la animal, en concreto un caballo que tiraría por dos vagones, transportando 240 toneladas de carbón diarias.

La memoria de este proyecto fue presentada al Ayuntamiento de Oviedo. Tras examinarla, el Arquitecto Municipal mandó la contestación a la Sociedad Minas de Teverga con fecha de 5 de junio de 1908. En ella el proyecto es rechazado a priori, aunque se establecieron una serie de condiciones para su posible establecimiento. En su rechazo inicial se alegó que tal como está concebido el proyecto se trata de un ferrocarril ordinario con un trazado especial, por lo que se perjudicaba a la población por mermar el ancho de las calles, dificultando el tránsito y uso público de las mismas. Además también argumentaba que la Sociedad minera tenía intención de utilizar locomotoras más adelante.

Sin embargo, como era un proyecto que favorecía el tráfico industrial y por lo tanto los intereses locales, el Arquitecto Municipal impuso las siguientes condiciones para el posible establecimiento del tranvía: la rasante de ceñiría a las calles sin alterarlas; los carriles serían en canal y se empotrarían en el espesor del firme; la propia compañía se haría cargo de reparar todos los desperfectos ocasiones; se usará como motor la fuerza animal; la velocidad y marcha respetara las reglas de policía establecidas por la Alcaldía.

A partir de la redacción de este documento por parte del Arquitecto Municipal no se han encontrado más noticias al respecto. Lo único cierto es que el tranvía nunca se llegaría a construir.

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