Publicado el: 28 Jun 2016

Vega de Anzo, una antigua historia

Por  Guillermo FERNÁNDEZ ORTIZ
Historiador

El pasado viernes, día 20 de mayo, gracias a la Asociación de Vecinos de Vega de Anzo, y a su presidente, Aquilino Caramés, y a Gustavo Adolfo Fernández de la Biblioteca Municipal de Grado tenía la oportunidad de hacer públicas unas notas históricas sobre mi pueblo –Vega de Anzo- en el ciclo de conferencias y charlas “Este es mi pueblo” que se viene celebrando en la Casa de la Cultura de Grau.

Fuente de Vega con la escuela y la capilla al fondo

Fuente de Vega con la escuela y la capilla al fondo

Orígenes
Los orígenes de la ocupación humana de Vega de Anzo, se remontan, como los de tantos espacios de este Principado a tiempos en los que la escritura era, aún, una absoluta desconocida. El hallazgo de útiles trabajados en piedra, de adscripción paleolítica, en espacios inmediatos (aldeas de San Pelayo Sienra, Gurullés, Valduno…) hacen pensar en una temprana presencia del hombre en nuestro pueblo.
No es, sin embargo, hasta mediados del siglo XIV cuando Vega de Anzo figura por vez primera en la documentación escrita. Pertenecía entonces su caserío a la parroquia de San Martín de Gurullés, si bien los vecinos de Vega satisfacían algunas de sus necesidades sacramentales (bautismos, entierros,…) y contribuían con parte del diezmo en la feligresía de Santa Eulalia de Valduno, gracias a la fácil comunicación que facultaba la barquería que unía ambos términos. La barca, que llegó a tener pasajeros ilustres (como don Santiago Ramón y Cajal), estuvo en funcionamiento desde entonces hasta el primer tercio del siglo XX, cuando, en vísperas de la Guerra Civil, hubo de ser sustituida por un puente. Acumuló, por tanto, más de quinientos años de historia e historias.
Los vecinos de Vega de Anzo fueron feligreses de San Martín de Gurullés hasta 1892, cuando, merced a su deseo y al arreglo parroquial emprendido por el obispo Martínez Vigil, pasaron a pertenecer a la parroquia de San Juan de Peñaflor. La recién construída carretera Oviedo – Villalba hacía que la nueva cabecera parroquial estuviera ahora, en términos de tiempo, mucho más cerca. Sin embargo, esta nueva vinculación no duraría mucho: la construcción del puente sobre el Nalón a que más arriba hacíamos referencia volvería a acercar a los vecinos de Vega a la parroquia de Valduno, a la que pertenecen eclesiásticamente desde avanzado el siglo XX.
Quienes nos precedieron en el tiempo fueron moldeando el paisaje natural que se encontraron. La viña y el cereal –escanda– fueron, desde la Baja Edad Media, ocupando una parte sustancial del terrazgo agrícola. Junto a ellos no serían tampoco extraños el lino, el cáñamo, el mijo o el panizo; más tarde se incorporaría el maíz. Entre los árboles, la documentación de los siglos XV a XVIII nos habla de una variedad de especies que no dista de la actual: castaños, nogales, pumaradas, higueras, carrascas… Sin embargo, el espacio indómito de “bardo y matorral” nunca llegó a desaparecer por completo y aunque el hombre fue ganando, merced a un trabajo de siglos, la contienda a la naturaleza, ésta también se afanó por recuperar lo que, en origen, era suyo. Las riadas del último tercio del siglo XVII se llevaron por delante algunas de las parcelas más próximas al curso fluvial y desaparecieron para siempre.

vega de anzo 2

Vivían ya entonces nuestros predecesores en los mismos barrios que hoy articulan la aldea (Vega de Anzo, La Fontana, La Oscura…), pues todos estos espacios van siendo identificados en textos de los siglos XV a XIX. La vida de casi todos ellos habría de discurrir fundamentalmente en las labores del campo que acabamos de recrear. Sus círculos de sociabilidad debieron de ser hasta fines del siglo XIX bastante reducidos.
Los nacidos y nacidas en Vega tendieron a casarse con hombres y mujeres que habían llegado al mundo en pueblos apenas distantes, ya de su propia parroquia, ya de feligresías bastante próximas.
Esta realidad cambiaría, no obstante, en el último tercio del siglo XIX y, especialmente, con la llegada del siglo XX. La mejora de las comunicaciones (carretera Oviedo-Villalba, ferrocarril Vasco-Asturiano y puente sobre el Nalón) facilitó la ampliación de las redes de relación, al mismo tiempo que la construcción de una escuela permitiría fijar a la población. Vega quedaba así adaptada a los nuevos tiempos y abierta al futuro.

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