Publicado el: 03 Ago 2016

La música clásica lleva la magia a Quirós

Éxito de público en el concierto celebrado ayer en la iglesia de Bárzana

cuarteto en quirósBeatriz Álvarez / Quirós

Un cuarteto de cuerda (conjunto musical, usualmente dos violines, una viola y un violonchelo y tradicionalmente una de las formas más importantes de la música de cámara) se encargó ayer de crear en la Iglesia de San Julián de Bárzana la atmósfera necesaria para dar un paseo por la historia a través de los autores y por la música a través de sus composiciones.

El concierto, celebrado ayer tarde a las 20,00 horas con el patrocinio del Ayuntamiento de Quirós, congregó mucho público, amigos y vecinos, algunos llegados de fuera del concejo.

Pablo Rosales, luthier, vecino de Coañana y anfitrión de la velada, ejerció de maestro de ceremonias y fue presentado a autores y obras al público de forma muy didáctica. Rosales introdujo cada pieza dando pequeñas pinceladas y situando en tiempo y espacio la creación lo que contribuye al público a situarse y a entender mejor lo que va a escuchar.

El concierto tuvo dos partes claramente diferenciadas. Una primera parte en la que se interpretaron un Divertimento en Re Mayor de Mozart (1756-1791) como aperitivo y el cuarteto Op. 18 número 1 en Fa Mayor de Beethoven (1770-1827) como primer plato. Una obra esta última de la época de juventud de este maestro en la que ya se aprecian muchos de sus matices, fuerza y contrastes. En tres movimientos, con un segundo movimiento, muy lento, encuentra inspiración en la tumba de dos amantes, con una carga emocional muy intensa, pero a la vez muy tierna.

Sin embargo, fue en la segunda parte, donde tras un breve intermedio, con la interpretación de obras de dos autores españoles, el público se entregó totalmente a los intérpretes. Una pieza de Turina (1882-1949) “La oración del torero” que describe los distintos estados de ánimo por los que pasa el torero antes de salir a la plaza a enfrentarse a su suerte trasladó a los presentes a la capilla de una plaza cualquiera una tarde de fiesta de toros. Pero fue “Vistas al mar” de Eduard Toldrà (1895-1962) la que abrió una ventana sobre el Mediterráneo desde la que ayer los quirosanos pudieron asomarse. Esta pieza ganadora del premio de la Fundación Rabell, en 1920, se estrenó un año más tarde en el Palau de la Música de Barcelona. Se inspira en tres poemas del autor catalán Joan Maragall que llevan por títulos La ginesta altra vegada (La retama otra vez) Alegro con brio, Allà en les llunyanies (Allá en la lejanía del mar) Lento y La mar estava alegre, Molto vivace que se corresponden con los tres movimientos del cuarteto respectivamente. Se trata de una obra fresca, sencilla, muy descriptiva y con una gran carga literaria. El amor, la mar en calma en la noche, la luna y el movimiento casi lúdico de los barcos con las olas son los auténticos protagonistas de la composición.

Una acertada convocatoria, sin duda, esta actividad estival que organiza cada año en distintos escenarios y con distintos músicos Pablo Rosales. La música, esta vez la clásica, volvió a hacer llevar la magia a Quirós.

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