Publicado el: 14 Ago 2016

Las Regueras espera llegar en breve al peregrino número dos mil

La tradición hospitalaria de este concejo se reanudó en 1995 con la reforma de las antiguas escuelas situadas en El Escamplero

manuel Paz y Raúkl Gisbert. En la foto de portada, Giusi Shiavina y Mónica Roncati / Fotos de Esther Martínez

Manuel Paz y Raúkl Gisbert. En la foto de portada, Giusi Shiavina y Mónica Roncati / Fotos de Esther Martínez

Esther Martínez / Las Regueras
El Camino Primitivo a Santiago parte de la catedral de San Salvador y cruza Las Regueras desde la medieval ponte de Gallegos hasta la de Laracha, siguiendo la estela del rey Alfonso II en el siglo IX, poco después del descubrimiento de la tumba de Santiago el Mayor.
En el lugar de L’Escampreru hubo una venta y un hospital de peregrinos llamado de San Miguel citado en un documento de 1409; este lugar es punto estratégico en la primera etapa del primitivo por su situación, por su paisaje y por ser la población más importante que atraviesa el camino en el municipio reguerano.

Antiguas escuelas
Esta tradición hospitalaria de Las Regueras se reanuda en 1995 con la apertura del albergue de peregrinos ubicado en las antiguas escuelas remodeladas para tal uso por el Ayuntamiento con la colaborarión del Principado de Asturias. A finales de 2014 se acometieron obras de mejora y ampliación y se pasó de las 12 plazas existentes a las 33 con las que cuenta en la actualidad. La titularidad es municipal y el encargado de la entrega y recogida de llaves es el restaurante El Tendejón de Fernando situado a 300 metros del mismo, donde a su vez se sellan o entregan credenciales de manera gratuita. El tiempo máximo de permanencia en el albergue es de una noche, excepto en casos de lesión y la donación es de cinco euros, siempre de manera voluntaria. Esta primavera se ha añadido a los servicios la instalación de una pequeña biblioteca que consta de cuarenta títulos, sobre todo de temática asturiana dependiente de la biblioteca pública de Las Regueras.
Asegura Fernando Álvarez dueño del citado establecimiento, que este año 2016 está siendo un poco flojo respecto al pasado, en especial el pasado julio, con una escasa ocupación de españoles. Desde marzo hasta junio el perfil de los usuarios del albergue es de gente prejubilada o jubilada que llega en pareja, que no está condicionado por tiempos ni horarios. A partir del verano cambia, y aparecen grupos grandes de estudiantes o amigos de vacaciones. El número de etapas que marcan las guías para este camino, es de 12 ó 13, pero a veces no siguen estrictamente la ruta, sino que van variando del de la costa a este, incluso al portugués. Esos son los que no tienen prisa por llegar.
Este popular hostelero lleva mucho tiempo conociendo y aprendiendo de las historias y vidas de peregrinos y tiene anécdotas para enmarcar, como la de aquellos recién casados que llevaban tres meses y medio caminando desde Polonia y días más tarde se los encontró en Tineo, o la de aquel anciano australiano que a sus 85 años toma ocho pastillas diarias acompañadas de un buen vino de rioja y que ya van dos veranos que recala en Escamplero. Durante este año 2016 la mayoría de pernoctaciones que se registran en el albergue son de italianos, seguidos de alemanes, siendo apenas un 20% de origen nacional.
En el último mes portugueses, ucranianos, croatas, franceses, alemanes, japoneses, uruguayos, norteamericanos y hasta quince nacionalidades distintas figuran registradas en el Libro del Peregrino de Las Regueras.
La mayoría de los caminantes que optan por utilizar este establecimiento son viajeros que han llegado a Oviedo desde Madrid o Barcelona y pasan sus primeras horas en la ciudad conociendo la catedral y el casco histórico.
Casi todos llegan a pie y en menor número en bicicleta; este mes un grupo de diez personas procedentes de Zaragoza lo harán a caballo.
El ayuntamiento de Las Regueras homenajea cada año al peregrino número 2000; se calcula que si sigue así el flujo de visitantes será para el próximo otoño cuando se alcance esa cifra. En 2015 la alcaldesa Maribel Méndez, entregó con este motivo un diploma y un pin a un peregrino polaco.
A las puertas del albergue, descansando en un banco encontramos a Mónica Roncati y Giusi Shiavina de Mantova y Módena (Italia) respectivamente. Con unas motivaciones claramente “religiosas y de búsqueda existencial” abordan su primer día contemplando el paisaje verde y nublado que les depara el atardecer en tierras regueranas.
Se une a la conversación Magda Zapalska que esta “cumpliendo un sueño realizando este camino”. Su verano especial comenzó hace unos días en un avión que la trasladó de Varsovia a Madrid y de aquí por carretera a Oviedo.

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