Publicado el: 16 Ago 2016

Días de sol sin sombra

Por José María RUILÓPEZ
Escritor

Teverga puede presumir de muchas cosas. Una más es la piscina localizada en un lugar desde donde se puede ver al envergadura de la peña Sobia, los linderos de la Cantábrica con León o las lomas de El privilegio. Desde ese enclave exclusivo, los calores de estas fechas veraniegas se ven mitigados por los baños en las aguas frescas y transparentes de la piscina municipal.
Recuerdo mis primeras incursiones en este servicio público localizado en San Martín. Allí, sentí, acurrucado en lo más lejano del subconsciente que estaba asustada y a la espera, una añoranza afincada en la memoria desde los tiempos infantiles. Fue en esos momentos de solaz calma bajo el sol cuando, al abrir los ojos, pensé que estaba en el solarium natural y verde del Vanzao de Entrago. Lugar de baño para los naturales del concejo en el río Trubia, en el sitio donde el embalse de la pequeña central eléctrica del concejo tenía un cierre, que acababa en un rabión que, con los años, acabó haciendo un pozo amplio y profundo donde la gente se bañaba. Donde hizo mi padre alarde de nadador y de resistencia bajo el agua, y las generaciones siguientes nos acostumbramos al sol y a la sombra del arbolado que rodea el lugar. Y que hoy es una maraña de arboleda que impide ver el río.
Desde la ensoñación placentera y contradictoria desperté viendo unas instalaciones que nada tenían que ver con el Vanzao. Ni era la misma gente, ni el mismo entorno, ni las mismas aguas. Sólo eché en falta en aquel momento una sombra que mitigara el castigo de unos rayos de sol acosadores y empeñados en perseguirme como si fuera un adicto al sudor o un esclavo del bronceado.
Años después, me dicen que el sol sigue siendo el dueño absoluto de la piscina. Que su mansedumbre, útil y necesaria en algún momento del disfrute, se convierte en picoteo de aguijón sobre la piel encremada. Hoy, que recibimos continuas recomendaciones de prevención de los rayos ultravioleta para evitar ese lado negativo que tienen sobre la piel, un poco de sombra en la piscina tevergana, con una zona donde poder leer, descansar o dormitar sin el sol sobre la frente, sintiendo la brisa que viene de lejos, sería saludable, de agradecer y necesaria.

Comentarios:
  1. Camilo dice:

    Ha estado,Bien.Siempre reivindicando.Un abrazo

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