Publicado el: 26 Ago 2016

Antonio Pavón, hijo adoptivo de Grado

Por Nando F. ARIAS

Si tuviésemos que hacer una proporcionalidad entre la estatura de una persona con el tamaño de su corazón y su amor por dos pueblos erraríamos de forma catastrófica con este personaje. Quizás Antonio Pavón Palomo no se distinga por ser un galán por elevada estatura (que es normal tirando a bajito), pero su corazón tiene el mismo tamaño que la distancia en kilómetros que hay entre los dos pueblos de sus amores, su Antequera natal y su Grado de adopción.
Tuve el honor de conocerlo siendo yo aun un niño de corta edad pues se afincó, con sus padres, frente a mi casa en la calle de la Resqueta. Ahora, 62 años después, seguimos manteniendo una estrecha amistad.

TONI  CON ISIDORO ALVAREZ

Toni Pavón  conversa con el fallecido presidente de El Corte Inglés, Isidoro Álvarez

Su primer trabajo en la villa fue de aprendiz de barbero con Jesús el de la Sycora. Más tarde, desde el 18 de enero de 1956, de camarero en el café Casino donde trabajó durante varios años. En su vida y sus trabajos aplicaba una máxima personal que mantuvo, mantiene y mantendrá toda su vida, “la honradez”.
En una entrevista, realizada por mi amigo Fernando Flórez “Leno”, para la Televisión Moscona nos contaba estas dos anécdotas: en una ocasión un cliente le dio por error, en el pago de una consumición, tres billetes de 100 pesetas cuando tenían que ser dos, le devolvió uno haciéndole ver el error. El cliente agradecido cada vez que venía, a partir de aquel día, siempre le daba 25 pts. de propina. En otra ocasión en “El cuarto del crimen”(lugar de partidas con fuertes apuestas), en el Casino, un cliente le dijo: si viene mi mujer no le digas que estoy aquí. Llegó la mujer y le preguntó si su marido estaba allí, Toni le dijo que no. La mujer se percató de que no era cierto y le dijo: “a mi no me engañas”. Toni, más tarde, avergonzado le dijo al marido que no le pidiese más que mintiese pues él no sabía mentir.
Su integración en Grado y su amor a la villa lo demostró con crecerse en las múltiples actividades donde se involucró, presidente de la Hermandad de Santiago y Santa Ana, cofundador de la Asociación Amigos de Valentín de Andrés, directivo en la peña El Tarangu y el C.D. Mosconia y cofundador de la asociación de minusválidos Prámaro y fundador y presidente de la Asociacion Asturiana de los afectados por la Retinosis pigmentaria, enfermedad que hace años padece y que, en la actualidad, le impide percibir visualmente los encantos de la villa de sus amores, pero que le agudizó el sentido del oído de tal manera que es capaz de reconocer a todos sus amigos o conocidos del pueblo para, acto seguido, dedicarles unas palabras cariñosas con esa gracia que caracteriza a las gentes andaluzas.
Su pueblo de nacimiento, Antequera, alla por el año 2004 le otorgó el premio Efebo, con motivo del día de Andalucía y el colegio donde estudió, El Romero Robledo, le dio una placa conmemorativa con motivo del 50 aniversario de haber dejado el centro.
Nacido en mayo de 1940 y residiendo en Grado sesenta y dos años, embajador de nuestra tierras del sur, involucrado en la vida social, cultural y deportiva este hijo natural de Antequera ya es por derecho ‘Hijo Adoptivo’ de Grado.

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