Publicado el: 10 Sep 2016

De osos y humanos

Por Fernando ROMERO

caretofromerosiluetaCada vez se torna más frecuente la presencia de osos pardos en las proximidades de las poblaciones. En Proaza y en otros concejos de la comarca no son pocas las ocasiones en que los plantígrados se acercan a las casas a curiosear en busca de fruta madura. El oso es una especie protegida y ha estado al borde de la extinción. Ello generó normativas muy protectoras totalmente justificadas. Ahora la población de osos ha crecido y no es difícil que cualquiera que pasee por el monte  pueda observarlo con unos buenos prismáticos. Los osos son un recurso turístico de primera magnitud para los concejos del Camín Real de la Mesa, una fuente de ingresos que hay que proteger, como se está viendo este verano. Sin embargo, de manera progresiva, se observa que la política de protección de la fauna salvaje tiene sus contrapartidas si no se establece una estrategia de control en los momentos en que esas poblaciones inicialmente críticas aumentan. Inevitablemente surgen conflictos que todos conocemos entre los intereses de los ganaderos y los de los empresarios turísticos y, lo que es más preocupante, se generan potenciales situaciones de riesgo para las personas. El fenómeno ya está estudiado. La Fundación Oso Pardo, nada sospechosa de ser enemiga del oso, lleva años pidiendo a las Administraciones que se establezcan protocolos de actuación frente al llamado “oso habituado o familiar”. El aumento de la población de los plantígrados en los últimos años ha favorecido que los más jóvenes empiecen a considerar como no peligroso al ser humano y toleren su presencia. Los expertos consideran que ese es el primer paso para que puedan llegar a ser peligrosos. La solución no es dejar de proteger al oso y mucho menos permitir batidas a los cazadores, lo cual sería una salvajada. Es mucho más fácil y ya se hace en otras partes del mundo en donde estos animales también están siendo un problema por su cercanía a los humanos. Se trata de medidas aplicadas por guardas con la formación debida que, con disparos de cartuchos de caucho, petardos y voces, consigan que los osos habituados se asusten de los humanos y les vuelvan a coger respeto. Aún estamos a tiempo de evitar accidentes, pero es el momento de actuar. Osos sí, pero en su sitio.

Comentarios:
  1. Pilar dice:

    De acuerdo completamente en que hay que priorizar.Personas y ganadería,primero.
    El oso es un atractivo.
    De hecho este verano,cuando estuve de vacaciones en el pueblo,Sograndio,toda mi ilusión era ver alguno.Y lo conseguí.Era una cría.nada ofensiva.
    Ptoteger sí.pero todo en su justo equilibrio.

  2. Patricia dice:

    De acuerdo con lo expuesto pero me temo que se tomaran medidas cuando sea tarde. Las personas que viven y trabajan en estos pueblos y aldeas viven en su casa y trabajan sus fincas no en un zoológico ni parque animal. Y en cien años que tienen los mas antiguos no habían oído hablar de osos que campen a sus anchas por el pueblo….algo va mal cuando los que vamos desde hace 40 años y nos criamos allí con total libertad y sin miedos nos podemos dejar solos a nuestros hijos…demasiados coches y animales…

  3. Patricia dice:

    Totalmente de acuerdo con lo expuesto, el problema es que las posibles soluciones llegarán cuando ya sea tarde. Las personas que habitan sus casas y trabajan sus tierras en estos pueblos y aldeas no están en un zoológico ni parque cinegético y en cien años que tienen los más mayores recuerdan a los osos campando a sus anchas en medio del pueblo por la tarde…Algo no va bien cuando los jóvenes de cuarenta que nos criamos en estos pueblos sin miedos y la total libertad de echar el día fuera de casa ahora no podemos dejar ni un segundo sueltos a nuestros hijos….demasiados vehículos, animales…

  4. Wunelfe Karin dice:

    Lo de los protocolos muy importante.
    Lo de los guardas con la formación adecuada en tirar petardos y dar voces; insuperable.
    En una cosa estoy de acuerdo, los osos en su sitio, en el monte, e incluso como dice el texto comentado, que se puedan ver con unos buenos prismáticos. Los osos no buscan manzanas debajo las castañares, ni fruta madura en las casas; así lo creo yo a menos que un oso me confiese lo contrario.

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