Publicado el: 10 Sep 2016

Ruilópez: “Los jóvenes tienen que saber cómo se vivía antes en los pueblos”

El escritor tevergano presenta en Yernes su novela  ‘La Antojana’, arropado por numeroso público, mayoritariamente femenino

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El autor, junto a varias de las asistentes a la presentación, en Yernes

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De izda. a dcha, Carlos Manuel Fernández, alcalde de Yernes, José María Ruilópez y Fernando Romero

F. Romero / Yernes y Tameza

Unas treinta personas, la mayoría mujeres, acudieron anoche a la primera presentación de la novela La Antojana, en Yernes, del escritor tevergano José María Ruilópez. Tuvo lugar en el bar La Bolera y a la misma acudió también el alcalde Carlos Manuel Fernández.

Ruilópez fue presentado por el director de LA VOZ DEL TRUBIA Fernando Romero, quien hizo una semblanza del autor, al que comparó con los escritores de viajes y agradeció a Ruilópez que eligiera un concejo de montaña para iniciar su gira de presentaciones “porque hay que reivindicar la descentralización de la cultura”.

El escritor expresó su satisfacción por el ambiente distendido del acto “y rodeado de montañas, como la novela”. Sobre los personajes de su libro, así como sobre los hechos que se narran, explicó que no era una historia real “aunque hay elementos de mi acervo personal y familiar. Son tres o cuatro personajes, fundamentales en un entorno cuya atmósfera dramática se va insinuando desde el principio, así como las pinceladas que van poco a poco definiendo a los personajes, en los que se ven sus inquietudes”.

Ruilópez dijo que había tratado de reflejar la relación de los animales con los seres humanos en el entono rural “que no tiene  nada que ver con esa misma relación en el entorno urbano” y también explicó que la novela recogía el espíritu comunicativo de antaño “en el que la gente hablaba con frases cortas e insinuaciones”. Además dijo que la novela iba a sorprender sobre todo a los jóvenes “que tienen que saber cómo se vivía antes en los pueblos. Era otra vida, se usaban otros objetos, apenas había luz artificial…”.

La narración está ambientada en la década de los cincuenta del siglo pasado “en un momento de necesidades, de crisis económica, en donde un cerdo tenía que dar de vivir durante a un año a una familia y cuya matanza era toda una ceremonia”. Ruilópez dijo que para escribir este libro se había nutrido de su experiencia y su infancia en Teverga.

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