Publicado el: 18 Sep 2016

Los pastores comieron la borregada junto al lago de la Cueva

La tradicional romería de la trashumancia de Somiedo nombró pastor mayor al párroco Juan Saturnino Fernández y zagales a Álex Fernández y Noelia Lorences

romeria-de-la-trashumancia-2016

El lugar de la fiesta de los pastores / Foto de Teresa Rodríguez

Somiedo acogió ayer la VIII edición de la  Romería de la Trashumancia. Durante siglos las ovejas han pastado en los montes del Parque Natural de Somiedo, y esta tradición continúa en nuestros días. Organizado por la Asociación de Hostelería y Servicios Turísticos de Somiedo en colaboración con el Ayuntamiento de Somiedo y el Parque Natural de Somiedo, la Romería de la Trashumancia ya había comenzado el viernes en Pola de Somiedo, con una mesa redonda con todos los pastores  mayores de la Romería, desde su primera edición y bajo el título  “Somiedo y la trashumancia”.

Ayer fue el día grande, con la fiesta y la borregada, comida tradicional de los pastores. Se desarrolló en los lagos de Saliencia, (en el entorno del lago de la Cueva) y aunque hubo menos gente que el año pasado, los romeros pasaron una agradable jornada. Abrió la fiesta Adolfo Lana, que leyó el pregón. Lana es precisamente uno de los impulsores de la celebración desde hace ocho años e invitó en su discurso a los jóvenes a implicarse para evitar su desaparición. “La romería es una acto cultural muy importante para Somiedo que recuerda la trashumancia que hizo que estos pueblos altos del concejo se acercarán a los que estaban al otro lado de la Cordillera de donde tenemos más influencias que del centro de Asturias”, dijo. A continuación fue nombrado el pastor mayor, título que este año recayó en el párroco, Juan Saturnino Fernández, de Arbellales, ya que además de ser sacerdote se dedicó a la ganadería y al pastoreo. Álex Fernández y Noelia Lorences, dos niños del concejo, fueron nombrados zagales, por su implicación en las labores ganaderas. Tras la comida de hermandad la jornada festiva continuó con la actuación de Tony y su acordeón.

Deje su comentario

Diario digital del Camín Real de la Mesa