Publicado el: 22 Sep 2016

Tino Casal y su no homenaje

Por Esther MARTÍNEZ

Igual que el resto de mi generación, creo que nací musicalmente en los años 80.

Recuerdo un hombre con sombrero y abrigo de cuero negro que se paseaba por la calle Santa Susana de Oviedo acompañado muchas veces de una joven de botas blancas, sombrero de cowboy y minifalda escocesa, Angela Show, entonces Gely Rey. Las estudiantes del Instituto Femenino de Oviedo que frecuentábamos esa calle más que nada porque ahí estaba el Alfonso II , instituto masculino, mirábamos sorprendidas aquella figura alta y desgarbada que nos parecía lo más moderno que se movía por aquella Vetusta aún antigua y que seguía durmiendo la siesta o comiendo olla podrida; la vida era gris y monótona y ver una figura que transgredía lo habitual era para nosotras un acto revolucionario, por lo que los bancos de la zona alta del campo de San Francisco y el quiosco de al lado de los maristas eran la disculpa para pasar el rato comiendo pipas y esperando a ver si aparecía nuestro estrafalario pero admirado personaje.

Lo más moderno para bailar en  la época era el Triquitraque o el Vanitas Vanitatis. Allí un día descubrimos que quien cantaba el “Champu de Huevo”  que sonaba cada domingo era el hombre del abrigo de cuero negro, que era de Tudela Veguin y se había hecho “moderno” en Londres.

tino-casalA los 41 años ya lo había demostrado todo, y como ocurre siempre con las leyendas se le empieza a reconocer como artista transgresor, después de aquel desgracidado accidente un 22 de septiembre de 1991. Ahora es muy fácil decir que fue el artista más completo de las últimas décadas, visionario, barroco, futurista, y que de haber nacido en Londres o Nueva York estaría al nivel de Bowie; lo dificil fue atreverse a marcarnos el camino de la transgresión. Como todos los grandes, no envejeció para seguir alimentado su leyenda 25 años más tarde.

Lo que nunca entenderá una ochentera como yo es el ¿homenaje? tributado ayer en la plaza de la catedral. Todos lloramos la pérdida de Enrique Urquijo y aunque Los Secretos no son lo mismo sin él, hicieron un concierto a la altura de las expectativas. Loquillo nos dejó sin palabras, sigue manteniendo el tipo en todos los sentidos y nos saludó con su “Salud y Rock and Roll”. Grande en todos los sentidos.

Assia y su incombustible Luismi comenzaron muy tarde. Pero sus fieles seguíamos al pie del escenario, esperando por fin un mínimo atisbo de que el homenaje a Casal haría honor a su nombre. Dos canciones a medias al principio,  “Embrujada” y “Pánico en el Edén” y el “Eloise” para cerrar, fue todo. Cierto es que se esforzaron en un espectáculo que incluyera versiones de los mejores sonidos ochenteros.

Pero nos supo a poco. Tino Casal se merece un espectáculo más serio, mas suyo, más transgresor, más extravagante, mas glam y con más brillo de lentejuelas.

Seguiremos esperando, mientras celebramos sus veinticinco años de ausencia como mejor sabemos escuchando su música.

“Mi pasado en el espejo se hundió
De ayer ya no queda nada
Sólo un juego aún por terminar
Ese póker que nunca se acaba
Ese póker para dos
Póker para dos
Póker para un perdedor” (Póker para un perdedor)

Comentarios:
  1. Lorena dice:

    Precisamente, mañana viernes se hará un concierto tributo a Tino Casal en la sala ovetense “La lata de zinc” con motivo de la presentación del libro “Oro negro: 25 años sin Tino Casal”. Las personas implicadas en este homenaje llevan mucho tiempo trabajando en ello y creo que no defraudará…

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