Publicado el: 07 Oct 2016

El caballo de la montaña asturiana, más cerca de ser reconocido

ACGEMA presenta el libro que recoge los resultados de los  trabajos para la caracterización genética y morfológica de estos équidos

De izda. a dcha.

De izda. a dcha. Marta Elena Alonso, Ángel Lagar y Javier Cañón

F. Romero / Oviedo

El presidente de la Asociación de Criadores de Ganado Equino de la Montaña Asturiana ACGEMA, Ángel Lagar Patallo. presentó anoche en el Club de Prensa Asturiana el libro El Caballo de la Montaña Asturiana, en un acto al que acudieron numerosos ganaderos de la comarca del Camín Real de la Mesa. Junto a Lagar se encontraban el veterinario Aitor Álvarez, Marta Elena Alonso, doctora en veterinaria de la Universidad de León y el catedrático Javier Cañón, director de genética de la facultad de veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid. Todos han colaborado en este trabajo que pretende ser la base para certificar esta nueva raza de caballo asturiano, que sería la segunda después del asturcón.

El libro recoge un concienzudo trabajo de campo conducente a la caracterización genética y morfológica y proposición de estándar racial del Caballo de la Montaña Asturiana. La última palabra para saber si esta nueva raza entrará en la clasificación de las de este tipo en España la tendrá el Ministerio de Agricultura porque, como dijo claramente Javier Cañón «no hay una definición objetiva de lo que es raza, sino que se trata de una decisión administrativa por lo que será cuando lo acepte el Ministerio».

Lagar explicó que lo que se pretende  es una mejora genética de los caballos asturianos de montaña con «una selección de los mejores ejemplares para producir un potro de carne de calidad, una gran desconocida». En este sentido dijo que en 2010 en España se consumían 200 gramos de carne de potro al año por habitante, mientras que en otros países europeos se eleva a 2 kilos al año «y es que hablamos de un producto de primera calidad, la carne más sana del mercado europeo».

Acgema está promoviendo además, según adelantó su presidente, la creación de una Federación Nacional de Criadores de Equino de Montaña que tendrá ,probablemente, su primera sede en Asturias.

Lagar resumió los objetivos que pretende esta iniciativa: la viabilidad económica de la producción de equino, la promoción de la carne de potro, abrir canales de comercialización y crear una IGP y un sello ecológico «pero para ello tenemos la necesidad urgente de que se reconozca la raza y para ello necesitamos el apoyo de las instituciones», afirmó.

Aitor Álvarez, que además de veterinario destacó su condición de ganadero y criador de caballo de la montaña asturiana, hizo un breve recorrido histórico de este tipo de equinos que en España lo representan el pirenaico catalán, burguete, jaca navarra, la hispano bretona, asturcón, pottoka y el caballo de monte gallego. Se remontó a su origen, en el siglo XVII, momento en el que se decide mejorar las razas de los denominados caballos ganaderos-artilleros, por su doble función para las tareas del campo y de la guerra. Para Álvarez la creación de esta raza facilitaría el pasar de lo que hoy es algo más que una afición a un negocio rentable para los ganaderos asturianos y destacó la importancia de este trabajo «porque nunca se intentó definir y diferenciar a los caballos de este tipo».

Marta Elena Alonso, experta en razas equinas pesadas de España, valoró el que ahora existiera una asociación de criadores «porque antes cada uno iba por libre» e informó de los resultados de sus trabajos «que buscan una caracterización racial para su posterior reconocimiento». En total se vieron 147 animales 28 machos y el resto hembras y se midieron «para traducir en número sus características». Los rasgos que empiezan ya a definir esa raza asturiana de montaña son el pelaje (la mayoría castaño), cabezas pequeñas más cortas respecto al hispano bretón, perfil recto, alzada de unos 144 centímetros, patas cortas y grupas muy largas, entre otros detalles más técnicos. Todo ello, destacó la veterinaria, muy favorable para un caballo de carne. Esta investigadora explicó que también se había realizado un estudio socioeconómico a través de una encuesta entre criadores y en donde se concluye que estos caballos se crían dentro de una actividad ganadera compartida y también por afición de muchos jubilados. Destacó el grave impacto de la predación del lobo sobre los potros y las escasas ayudas de la Administración, así como su arraigo en ganaderías de tipo familiar.

Javier Cañón informó que se habían tomado muestras del adn «que nos refleja un aislamiento genético similar al de otras razas reconocidas que están en peligro de extinción». Añadió que el caballo de montaña asturiano comparte similitud morfológica con el pirenaico catalán, el burguete, la jaca navarra y el hispano bretón y aunque tiene un origen genético que comparte con todo ellos «tiene características propias».

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