Publicado el: 18 Oct 2016

La Fundación Fernández Mier, de Santo Adriano, ofrece becas al estudio

Las solicitudes podrán presentarse en el Ayuntamiento hasta el próximo 7 de noviembre

aytosantoadrianoRedacción / Santo Adriano

Hasta el próximo el 7 de noviembre se encuentra abierto el plazo de presentación para la solicitud de becas para ayudas de estudios, de la Fundación “Fernández Mier” de Santo Adriano, correspondientes al curso 2016 – 2017. Las podrá solicitar todo el alumnado que esté cursando estudios de Educación Infantil, Primaria, Módulos de Formación, ESO, Bachillerato o Estudios Universitarios de Grado o Postgrado. Para dicha solicitud deberán aportar: DNI o libro de familia; fotografía reciente; certificado de empadronamiento de alumno y padre o madre o tutor; certificado de matrícula del curso 2016 -2017 e  impreso cumplimentado que al efecto se les facilitará en las Oficinas Municipales y que está disponible en la web municipal. Además, los solicitantes que cursen estudios de ESO y superiores deberán aportar certificado de notas del curso 2015-2016. Las instancias se podrán presentar en las oficinas municipales de Santo Adriano, en Villanueva,  en horario de lunes a viernes de 9:00 a 14:00 horas.

 

Una fundación benéfica

Esta Fundación fue creada en 1985 como entidad benéfico docente con los fondos dejados por Ángel José Fernández Fernández. Fue voluntad de este benefactor del pueblo (hijo de Don José Fernández, otro mecenas de Villanueva) que se pagaran parte de los estudios hasta Bachiller. El patronato de esta entidad está presidido por el párroco de la localidad, por el alcalde y por el maestro (como en Santo Adriano ya no hay escuela, este cargo pasa al maestro de Proaza). Estas ayudas se convocan anualmente y se aporta una cuantía según el nivel de estudios.

Ángel José Fernández era oriundo de Villanueva de Santo Adriano y tenía su casa en San Romano. Vivía y trabajaba en Madrid, como ingeniero de Caminos del Ministerio de Obras Públicas y en su departamento colocó a muchos vecinos de Villanueva, así como en trabajos de caminería y en los faros costeros. Como no tenía hijos donó parte de su herencia para constituir esta fundación. Los vecinos también le ayudaban en su finca recogiendo manzanas y ablanas. Cuando se jubiló pasaba largas temporadas en su casa de Villanueva y era asiduo de la temporada de ópera de Oviedo. Era una persona de la que los vecinos guardan entrañables recuerdos porque siempre ayudaba a la gente del pueblo y hacía donaciones desinteresadas para obras de mejora. Hoy, treinta años después de su fallecimiento, y a pesar de que cada vez hay menos niños y jóvenes en el pueblo, sigue ayudándoles con su legado para mejorar sus estudios. La plaza del ayuntamiento lleva su nombre.

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