Publicado el: 18 Oct 2016

Pintadas

Por Gustavo A. FERNÁNDEZ

Jaime, un compañero del Ayuntamiento, lleva unos días limpiando, repintando o quitando como buenamente puede las puñeteras pintadas que últimamente proliferan en edificios públicos y privados de Grado. Esto de los grafitis no es nuevo, pero ahora se ha convertido en una auténtica plaga en la villa moscona. Han aparecido pintadas en lugares insospechados, como a varios metros de altura en la pared de la Casa de Cultura; no se respeta ni la propiedad privada ni la pública, han estropeado tanto paredes como mobiliario urbano, los paneles del Jardín de las Mariposas, los históricos muros del siglo XVIII de la Capilla de los Dolores… Mi pobre compañero Jaime no da abasto, tapó el viernes una pintada de «Serida solución» y el domingo aparecieron tres nuevas y de mayor tamaño. Ofenda a quien ofenda tengo que decirlo: igual de condenables me parecen los grafitis cutres y gamberros que las pintadas reivindicativas que pierden toda su legitimidad al estropear y ensuciar las paredes.
Otro tema muy distinto son los murales o grafitis en espacios autorizados y que se convierten en arte urbano. En los próximos días está previsto que la asociación local de pintores «ArtGrao» realice un trampantojo (una ilusión óptica pictórica) en el suelo de la plaza Eliseo Nicolás, frente a la Casa de Cultura. También desde el Ayuntamiento se quieren habilitar espacios concretos para que distintos artistas realicen pinturas murales. En 2012, el Frontón del parque de arriba fue el escenario de un concurso de grafitis con obras verdaderamente atractivas, aunque la pared del frontón nunca me pareció un lugar adecuado. Curiosamente los gamberros no han respetado ni estos grafitis y han firmado sobre ellos.
Termino con una anécdota. Hace ya algún tiempo tuvimos un chaval haciendo trabajos a la comunidad en la Casa de Cultura. Un día le pedimos que limpiara una de estas pintadas y como le costó bastante esfuerzo me confesó que conocía al autor y añadió: «Ya hablaré yo con él y le meteré una buena bulla».

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