Publicado el: 06 Dic 2016

El puente de la Inmacutución

Por Plácido RODRÍGUEZ

Primero fue la Inmaculada. Según el dogma todos los descendientes de Adán y Eva venimos al mundo con el pecado original, todos excepto la Virgen María. ¿Y cuándo debe celebrarse el momento en que fue concebida? Muy sencillo: basta restar 9 meses desde el 8 de septiembre, fecha en la que todo buen asturiano sabe que nació la Santina.

Tal que ese 8 de diciembre partieron dos recién casados de un pueblo del concejo de Grao a disfrutar un fin de semana en Gijón. Habrá quien piense, sin referencias del número e intensidad de las horas que pasaron en la habitación, que fue una luna de miel corta y pusilánime. Pero teniendo en cuenta el frío en la calle, la buena manducatoria de la pensión y que el episodio aconteció a mediados del siglo pasado, me atrevo a decir que aquella pareja tuvo un viaje de novios más que generoso.


 


Fuera de la tibieza y pasión del hospedaje también recorrieron las calles, tomaron café y vino caliente en los bares y se acercaron a ver el mar por primera vez en su vida.
—¡Qué guapo! —dijo ella un par de veces. Él no contestó, sólo escudriñaba el horizonte. —¿Pásate algo? —Nada… —Entonces, ¿por qué no hablas? ¿No te gusta? —Sí…—Pues parez que tas amorrinao, con las ganas que tenías de ver el mar, ¿gústate o no? —Ya te dije que sí, muyer, pero… ¡Vaya prao se perdió!
Después vino la Constitución, unos treinta años más tarde. A diferencia de la Inmaculada, no se celebra la concepción, sino algo parecido al alumbramiento: la ratificación por referéndum el 6 de diciembre.
Y aquella pareja fue a votar dos días antes de conmemorar que la madre de Dios fue engendrada y se ilusionaron con la que iba a ser la madre de todas las leyes, y que brindaba derechos, trabajo, vivienda, dignidad…
Y si a alguien le apetece sopesar la veneración española, tan distinta en cada una de las dos fiestas, con el atractivo de no trabajar el día que las une, podrá comprobar que lo que nos interesa de verdad es el paquete en su conjunto; lo que se podría reformular como «el puente de la Inmacutución».
…Y él ya no está. Y ella a sus 90 años se acurruca y mira la tele el día de la Constitución, y se encoge de hombros y piensa: «¡Vaya prao se perdió!»



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