Publicado el: 24 Dic 2016

[Desde la Ría de Miranda] La revuelta del PSOE

Por José Manuel R. ANTOMIL

Quienes en su momento aupamos a aquellos descamisados (hoy burgueses multimillonarios) para que ganaran las elecciones del año 1982 hoy nos sentimos abatidos e indignados por la forma en que se descabalgó de la secretaria general del PSOE a alguien que llegó a ella apoyado por los militantes. Da repugnancia leer las declaraciones de un tal Ibarra decir que si las bases votaran él no estaría en el PSOE. O escuchar las declaraciones de un expresidente que por decir algo se gasta diariamente un pastón en puros, cuando muchos de sus excompañeros que siguen siendo afiliados pasan hambre.



La base de una democracia es que el pueblo hable y sea escuchado por la clase política. Es indignante que cinco millones de españoles hallan votado al PSOE, y éste utilice esos votos para apoyar a un partido que ha recortado 25.000 millones de euros en sanidad, 24.000 millones en educación, que ha dilapidado 73.000 millones de euros de la hucha de las pensiones que dejó el gobierno de Zapatero. A un partido que hizo la reforma laboral, que dice que crea empleo a base de contratos basura, asegurados por tres ó cuatro horas y que trabajan diez o doce horas; que tiene cinco millones de trabajadores en la pobreza (es decir que aún trabajando no ganan para comer), que tiene un 50% de paro juvenil sin contar con los muchos jóvenes titulados que se han tenido que ir fuera de nuestras fronteras ¿como es posible que un PSOE con más de 137 años de historia, pueda apoyar a un partido que roza la extrema derecha y que todos sus altos dirigentes están imputados como presuntos corruptos?.

La clase media y obrera de este país se siente desprotegida y no tiene como referencia a ningún partido de izquierdas, cuando a Podemos lo tenemos como al coco y a IU ganando la calle y sacando malos resultados en las elecciones.
Así las cosas la ciudadanía no acaba de reaccionar. Parecemos una sociedad muerta, «maldito país».

Deje su comentario

Diario digital del Camín Real de la Mesa