Publicado el: 27 Dic 2016

El oso Furaco regresará al parque de Cabárceno 8 años después

Los especialistas consideran un riesgo su traslado al haber numerosos machos en el parque cántabro, más jóvenes, que podrían rechazar su presencia

Furaco / Foto de la Fundación Oso de Asturias

F. Romero / Santo Adriano

A Furaco le queda poco tiempo contemplando a quienes podrían haber sido las madres de sus hijos, Paca y Tola. La Fundación Oso Pardo ha confirmado a este diario que el ejemplar de oso pardo, que llegó a los cercados oseros de Santo Adriano en 2008, se trasladará a Cabárceno (Cantabria) de donde procede «aunque no de manera inmediata». Desde la Fundación no se supo precisar exactamente la fecha de su traslado. Algunos expertos en osos consultados por este diario desaconsejan sin embargo este traslado dado que en Cabárceno existen ejemplares machos de oso pardo más jóvenes que Furaco y curtidos en peleas. El futuro de Furaco entre estos ejemplares es incierto y arriesgado, a juicio de estos expertos, dado que ya tiene una edad avanzada (20 años) para enfrentarse a otros rivales y además en el tiempo que ha permanecido en Santo Adriano «ha perdido práctica en el ring», señalan.


Finalizará así un plan establecido para dar descendencia a las dos osas mellizas en cautividad, Paca y Tola, sin que se haya conseguido. Furaco llegó en 2008 con motivo del plan de actuación para la reproducción de Paca y Tola. De aspecto imponente, pelaje oscuro y con un peso de 300 kilos, procede del Parque de la Naturaleza de Cabárceno (Cantabria). Después de un proceso de selección entre los distintos ejemplares del parque, los expertos decidieron que el más idóneo sería Furaco. Se trata de un oso pardo, aunque no es cantábrico, seguramente con varias mezclas de las distintas subespecies de las que hay en Cabárceno, en donde conviven más de medio centenar de ejemplares. Las características predominantes de Furaco lo sitúan en la familia de los osos centroeuropeos.

En la actualidad reside en uno de los cercados separado de Paca y Tola para evitar peleas, dado que Tola tiene una enfermedad que le afecta a las patas traseras y su humor no es el más apropiado para convivir en este momento con osos como Furaco. El espacio en el que se encuentra es de 900 metros cuadrados, muy por encima del que marca las directivas europeas para osos en cautividad (300 metros).

Precisamente estas instalaciones se construyeron en el año 2008 para que Paca y Tola, que en breve cumplirán 28 años,  pudieran adaptarse a la presencia de un macho adulto para intentar su reproducción. El cercado se subdivide en tres áreas conectadas entre si. En su diseño no presentará esquinas con el fin de evitar que un animal pueda acorralar a otro. En el cercado del monte Fernanchín, se encuentra también la osa Molina, de cuatro años de edad, a la que en los últimos días ha dejado de verse probablemente al estar hibernando.

Deje su comentario

Diario digital del Camín Real de la Mesa