Publicado el: 14 Ene 2017

Xuan Bello, el mundo en la palma de la mano

Por Esther MARTÍNEZ

Existe un lugar que se llama como nuestros recuerdos infantiles, que se derrumba en nuestra memoria y en la realidad; allí el universo no se mide en tamaño sino en sentimiento de pertenencia, una magnitud desconocida que sólo cada uno sabe descifrar y medir, dependiendo de la fidelidad a su paisaje, a su terruño y a la importancia de saberse de un sitio.

Hay un Paniceiros en Tineo que tuvo la suerte de hacerse universal gracias a Xuan Bello. Lo será siempre aunque desaparezcan sus habitantes y se caigan sus casas y sus hórreos; nunca dejara de existir porque su autor lo describió de tal manera que lo hizo inmortal.

La «Hestoria Universal de Paniceiros» (2002),  la obra más conocida de Xuan Bello (Paniceiros, Tineo, 1965), está escrita en asturiano porque su autor reivindica desde siempre la dignificación de una lengua y una cultura como símbolo de identidad. Ese fue el argumento del jurado que le concedió ayer el Primer Premio Nacional de Lliteratura Asturiana, además de por su proyección tanto estatal como internacional al haber sido traducido su obra a varios idiomas.

La obra de Xuan Bello abarca el ensayo, la poesía, la narración, los artículos periodísticos y  la traducción de poemas. Actualmente presenta un programa cultural en la televisión autonómica. Otros de sus títulos son “La vida perdida”, “El libru vieyu”, “La nieve y otros complementos circunstanciales” y la última en 2008, “La hestoria tapecida”

El premio  convocado por la Academia de la Llingua Asturianas,  será entregado coincidiendo con el Día de les Lletres  y está dotado con 3.000 euros así como  la publicación de una selección de  sus obras. El acto estuvo presidido por Ana Cano presidenta de la Academia de la Llingua y leyó el acta del jurado, Fernando Padilla, director general de Política Llingüística. Concurrían al mismo: Antón García, Xuan Xosé Sanchez Vicente, Berta Piñán y Roberto González Quevedo. El premio a Xuan Bello es el premio a una generación de escritores y lectores comprometidos con lo propio, con sus gentes, con su mundo que cabe “como Jerusalén en la palma de la manu de un nenu”,  que para pasar de lo pequeño a lo universal abre puertas y ventanas al exterior y  suma pequeñas identidades para llegar a construir el atlas de la memoria íntima de cada uno, donde además de mapas, se sitúan los sueños, los personajes y los paisajes reales o imaginarios  de “un país onde’l mundu llámase Zarréu, Grandiellu, Picu la Mouta, Paniceiros”

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