Publicado el: 18 Ene 2017

Renovados anhelos para 2017

Por José María RUILÓPEZ
Escritor

Con el nuevo año 2017 creo que los municipios de la comarca tienen que replantear posiciones definidas en aspectos culturales. El que las poblaciones sean rurales no quiere decir que la cultura y sus aplicaciones diversas deban tener forzosamente una vinculación de exclusiva ancestral, es decir, ligada a un pasado de costumbrismo residual, salpicando las muestras con un barniz de antaño. Y sin que las nuevas tendencias artísticas ni la gente más joven ni las nacidas manifestaciones creativas ni las clásicas tengan ningún tipo de cabida ni presencia en todo ello.
Me comentaban hace poco en un bar de Teverga (y me lo decía una persona joven curiosamente), que la gente entre 17 y 30 años sólo piensa en “cubatas”. No quito ni pongo certeza a esa afirmación, pero a la vista de los últimos actos culturales en los que he participado se nota una falla notable en el interés por estas expresiones culturales, que no son otra cosa que el reflejo de una realidad que se mantiene en el tiempo.
Por otro lado, contactos que he tenido con otros ayuntamientos próximos al tevergano, ofreciendo actos de manifestación formativa, para el conocimiento por esas poblaciones de lo que se hace en otros ámbitos que no sean los exclusivos de un costumbrismo decimonónico, con la intención de llevar la actualidad de las letras con profundas vinculaciones geográficas próximas, no han tenido ningún tipo de eco ni interés por parte de las instituciones a que me refiero.
Bien es cierto que es importante la afluencia de gente a los concejos para que ayuden a mantener las depauperadas economías en general, pero esta afluencia ocupa, casi en exclusiva, la parcela hostelera. Nada tienen que ver con la cultura como expresión de perfección individual, como cauce hacia la creación de perfiles personales con ambiciones por encima de lo puramente “petar el finde”.
Como modo de poder competir dialectalmente con otras personas, debatir sobre criterios sociales, contrastar pareceres acerca de asuntos de incumbencia, no sólo local, sino también que afecte a otros entornos geográficos más allá de los límites municipales. Este vacío intelectual que provoca la carencia de un poso solvente de comportamientos personales se traslada a todas las órbitas de la sociedad.
Por supuesto, de este comentario excluyo a todos aquellos (que los hay), que se muestran de acuerdo con estos postulados, y dan muestras renovadas de su empeño en la mejora personal.

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