Publicado el: 19 Ene 2017

Medio Ambiente lanza una guía para observar osos y lobos

El Ministerio recomienda contar con profesionales y empresas especializadas, no perturbar a los animales y no observarlos desde distancias cortas

Uno de los miradores de Somiedo

 

Redacción/Santo Adriano

Poder ver un oso o un lobo en su entorno natural es una maravilla que cada año atrae a más turistas en la comarca, donde ya funcionan empresas especializadas en concejos como Somiedo y Proaza. Pero practicar este tipo de turismo requiere unas condiciones especiales, para no perjudicar a las especies protegidas y garantizar la seguridad personal y la conservación del medio ambiente. Ante el auge del turismo de avistamientos, el Ministerio de Medio Ambiente ha lanzado un manual de “Buenas prácticas para la observación del oso, lobo y lince en España”, con el objetivo de facilitar y fomentar la utilización de sencillos códigos de aplicación voluntaria para que, tanto los que ofertan la actividad de turismo como quienes la disfrutan, se acerquen adecuadamente a la naturaleza. La publicación incluye recomendaciones generales, algunas específicas sobre los puntos de observación, así como pautas de comportamiento en situaciones concretas, como qué hacer en caso de que localicemos un cadáver, o en caso de incendio.

El decálogo del Ministerio incluye recomendaciones como: conocer y respetar la normativa legal de especies protegidas; basar la observación en el respeto a los animales, ecosistemas y personas con las que se comparte el entorno; intentar pasar desapercibidos ante las especies que se intenten avistar.
Los puntos de observación deben elegirse con prudencia, usando preferentemente lugares predeterminados; los observadores deben comportarse adecuadamente, evitando interferir en las actividades de otras personas que puedan estar en el mismo entorno; deben poner en conocimiento de las autoridades actuaciones inadecuadas que puedan poner en riesgo a otras personas o a los propios animales; intentar que el disfrute vaya más allá del avistamiento concreto, e incluya la interpretación del entorno natural, etnográfico, etc; no compartir en redes sociales la localización de animales salvajes en lugares concretos; evitar encuentros a corta distancia, y en el caso de que se produzcan, actuar con serenidad, dejando espacio para que el animal pueda retirarse; contar con la mediación de empresas y profesionales especializados, que conozcan y apliquen la normativa y las buenas prácticas.

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