Publicado el: 24 Ene 2017

Más del 90 por ciento de los incendios de diciembre de 2015 fueron intencionados

La oleada, la peor que se recuerda desde 1985, arrasó más de 16.000 hectáreas, con 573 fuegos, cien veces más de lo normal en la época

Fue el diciembre más seco y ventoso desde 1981, asegura el consejero de Presidencia en la Junta

 

Incendio en Buseco (Santo Adriano), en diciembre de 2015

Redacción/Santo Adriano

El 91 por ciento de los incencios que arrasaron más de 16.000 hectáreas en Asturias en diciembre de 2015 y los primeros días de enero de 2016 fueron provocados. Este es uno de los datos facilitados hoy en la Junta General del Principado por el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, que compareció en la comisión de investigación abierta en el Parlamento asturiano, que se inició hoy y en la que declararán hasta el mes que viene un total de 37 personas.

Martínez destacó durante su intervención que el Principado respondió con todos sus efectivos a una situación excepcional de emergencia, que no se producía en Asturias desde 1985, con 573 fuegos en un mes, cien veces más de lo habitual en el mes de diciembre, cuando se suelen registrar unos 50 incendios. El clima, muy seco y ventoso, fue uno de los factores que contribuyeron a la dramática oleada de fuegos, en la que la prioridad del Gobierno regional fue «la protección de los residentes en los municipios afectados, sus bienes y el entorno natural, preservando a la vez la seguridad de los profesionales”.

En total, fueron 16 días de emergencia que afectaron en diferente medida a 58 de los 78 concejos asturianos. En este sentido, Martínez ha precisado que en algunas jornadas se simultanearon más de un centenar de focos y que en el primer día fue necesario activar tres niveles del Plan de Protección Civil de Emergencias por Incendios Forestales (Infopa) en menos de nueve horas: el nivel 0, con 30 incendios, a las 12:28; el nivel 1, con 50 fuegos, a las 19:25 y el nivel 2, con 100 focos, a las 21 horas.

“Actuamos de manera coordinada con todos los equipos humanos y administraciones que participaron en la labores de extinción para dar la respuesta más adecuada, llegando a movilizar en algunos momentos a más de 400 personas entre bomberos y auxiliares del SEPA, miembros de la Unidad Militar de Emergencias y trabajadores de empresas y cooperativas forestales, a los que se sumaron las fuerzas y cuerpos de seguridad”, ha relatado. A su juicio, este operativo permitió afrontar “con profesionalidad y diligencia” una situación extraordinaria.

“La gravedad de la situación a la que nos enfrentamos queda reflejada en la virulencia de incendios como el de Brañalibrel y en la simultaneidad y profusión de fuegos en diferentes puntos, como ocurrió el día 20 de diciembre, cuando llegaron a registrarse hasta 133”, ha rememorado. Además, ha destacado que las condiciones meteorológicas de entonces son muy poco habituales durante esa época del año. “Tuvimos el segundo diciembre más seco desde 1981, a lo que se unieron fuertes ráfagas de viento sur superiores a los 100 kilómetros por hora, que precipitaron la rápida propagación del fuego”, ha añadido.

Durante la emergencia, las brigadas de investigación (Bripas) abrieron 56 informes y analizaron 9.343 hectáreas, el 74,03% de la superficie total quemada. Esos análisis determinan que los incendios fueron intencionados en el 91% de los casos.

Según los datos estadísticos, la media de incendios en Asturias en un mes de diciembre, antes de 2015, era de 50, con una superficie dañada de 190,40 hectáreas. Sin embargo, en el último mes de ese año hubo 573 fuegos, con un terreno afectado a de 16.055,22 hectáreas.

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