Publicado el: 08 Feb 2017

Ecología mal entendida

Por Casimiro ÁLVAREZ

Periódicamente aparecen los cadáveres de distintos animales salvajes que pertenecen a especies protegidas, casi siempre en circunstancias tan extrañas que más parecen buscar la máxima difusión y publicidad -probablemente para llamar la atención de la sociedad- más que la ocultación de un hecho, en principio muy grave y calificado como delito por las autoridades. Llobos colgados de señales de tráfico, osos muertos a orillas de caminos públicos que pertenecen a espacios especialmente protegidos, etc. Sólo en los últimos doce meses se conocieron los casos de Quirós y los de Moal, en Cangas de Narcea, pero no son los únicos, algunos más son hallados muertos en el fondo de los regueros o en lazos, inicialmente destinados a jabalíes, si bien pasan inadvertidos para la prensa.
Cada vez que algo de esto ocurre, se levanta en toda España un clamor de lamentaciones e indignadas acusaciones, generalmente dirigidas hacia dos colectivos específicos, ganaderos y cazadores, sobre los que recae toda la responsabilidad por el alarmante deterioro del ecosistema y, si me apuran, hasta por el, tan manido, cambio climático. Son auténticos terroristas, asesinos de inocentes animalitos, criminales sin sentimientos y una interminable sarta de improperios dedicados por, los cada vez más de moda y abundantes, ecologistas… de moqueta; pero que en realidad, en la mayoría de los casos no saben de lo que hablan y, también, de oenegés ecologistas que en muchas ocasiones tienen bastante de “pseudo”, a la vista del negocio que tienen montado en torno a las especies amenazadas.
Mientras tanto, los verdaderos responsables del desaguisado, que además cobran generosos sueldos y disfrutan de múltiples privilegios a nuestra costa, levantan también el dedo acusador al tiempo que prometen medidas extraordinarias, solicitan documentos o pruebas de todo tipo y, hasta crean comisiones de investigación, muy bien pagadas por cierto. Los políticos, politiquillos, jefes y jefecillos, además de algunos funcionarios serviles, echan leña al fuego para alimentar la oportuna pira funeraria contra cazadores y ganaderos.
Muy recientemente este periódico recogía las declaraciones de Podemos, sobre el último oso hallado muerto en Moal (Cangas de Narcea), en las que, además de solicitar el resultado de la necropsia, mostraba su preocupación por una “especie con un importante valor ecosistémico, un estandarte de los valores de convivencia entre la población rural y la biodiversidad”. ¿Pero tan difícil resulta entender el problema? ¿Acaso éstas mentes privilegiadas que nos gobiernan y, qué tan bien viven a nuestra costa, no son capaces de adivinar las razones de algunos para, con grave riesgo de ser detenidos y seriamente condenados, decidir hablar con hechos, puesto que sus quejas no se escuchan? Desde luego, no se trata de conseguir trofeos de caza o de causar daños por qué sí.
Todo se resuelve con un poco menos de prepotencia y soberbia, un poco más de profesionalidad, sensibilidad y espíritu de servicio hacia la sociedad que les paga, que al fin y al cabo, para eso fueron contratados o elegidos, y sobre todo, pagando diligentemente los daños producidos por las especies salvajes, sobre los animales domésticos y demás propiedades de los vecinos de las zonas rurales, sin escamoteos cicateros ni vengativas represalias. Regulando, cuando proceda y, ya procede en el caso de los lobos, el exceso de población de los depredadores, por medio de la caza.
Sin discutir el derecho de los políticos a solicitar la necropsia del difunto, conviene no olvidar el refrán asturiano que dice “después del burro muerto, la cebada al rabo”. Me explico; o se indemnizan debidamente y de manera inmediata, los daños, o seguirán apareciendo lobos colgados de señales de tráfico, osos muertos, lazos por doquier para los jabalíes, etc. sin que las posteriores investigaciones solucionen nada. Los damnificados, cansados de los abusos a que se ven sometidos pondrán en jaque a la Administración Pública y, el perjuicio será para el medio ambiente y por ende para la sociedad entera.
En la tierra hasta ahora gobernada por Barack Obama, cuando alguien descubre un intruso allanando su propiedad, puede dispararle con el beneplácito de las autoridades y la sociedad entera. Por el contrario, ante un hecho similar, pero cambiando al invasor por un animal salvaje, aquí deberemos aplicar el conocido refrán de “además de cornudo apaleado”.

Comentarios:
  1. Miguel Ángel dice:

    Que acertado ye el titular; Sr Casimiro que mal entiende el concepto de ecología
    Menos mal que tien que haber opiniones de tolos palos…Tamien de las minorías malentendidas como usted…Que gracies a Dios que cada son menos

  2. Cristina dice:

    No si va ser que el mundo rural agoniza por culpa de Podemos (partido creado hace 3 años)… lo que hai que leer
    Casimiro que ya tiene usted años, salga de las trincheras y mire más allá, no siga anclado en el desánimo, la resignación y quizás por que no, en el barbarismo de tan vomitivo artículo

  3. Emilio dice:

    Es descorazonador ver como este hombre justifica el chantaje. Matando lobo , se desestructura la manada, con lo que habrá más lobo solitario vagando, buscando otro grupo y tendrán menos posibilidades de éxito para comer una presa salvaje, que es la que le gusta. Esto es de 1º de Ecologista de moqueta. Me quedo con los ganaderos y cazadores que afrontan el problema con el afán de buscar soluciones de consenso entre todos, escuchando a los que saben: los técnicos y biólogos que le estudian.

  4. jose las labranzas dice:

    O sea, que si no he entendido mal, este señor, Casimiro Alvarez, efectúa auténtica apología del delito y nadie, ningún fiscal, ni policía ni nadie está investigando ésto??? JJJJoooo què país¡¡¡

  5. R.Antomil dice:

    Como bien dices,Casimiro,no es difícil entender el problema;sólo hay que vivir en el medio rural y gracias a esos ecolojetas,en somiedo concretamente,la legislación, se cebó con Manolin el de Villaux.El problema sigue sin entenderse por parte de la Administración,que no entiende que para conservar el medio natural,el que debe de prevalecer,es el hombre que vive en el medio.Es la única manera viable de protegerlo.Pero si esto fuese así,se acabaría la mamandurria para muchos personajillos

  6. Sofía dice:

    Falou o entendido!! O que hai que ler… Poden moi necias ser as palabras, aínda escritas por pluma erudita (non sei se é o caso). Triste pensamento o deste señor.

  7. Casimiro Álvarez dice:

    Me alegra ver que el artículo despertó tanto interés y, el gran número de comentarios en desacuerdo no hace más que confirmarlo. Me propongo contestarlos todos aunque todavía no sé si hacerlo pormenorizadamente y uno a uno, o de manera genérica para todos. En cualquier caso agradezco el interés y, estoy convencido de que cuando lean las respuestas el desacuerdo perderá intensidad e, incluso espero aliviar la vomitona de Cristina.
    Pero a quien le quiero expresar un especial reconocimiento es al colaborador de LVT. R. Antomil. No sé el conocimiento que los demás tienen de las zonas rurales asturianas, de la naturaleza de las mismas y de la fauna salvaje en general, pero mi admirado R. Antomil lo ha demostrado reiteradamente en sus escritos, basta ver la referencia que hace en su comentario a “Manolin el de Villaux”. Sinceramente les digo que no me han disgustado las críticas y, ni siquiera las duras alusiones de algunos, muy al contrario, me estimulan para seguir expresando mis opiniones aunque sean contracorriente; pero lo que si me afectó, mucho y gratamente, fue la opinión de R. Antomil, a quién hace ya más de un año (concretamente el 2 de enero de 2016) le mandé un mensaje de admiración que decía “Te leo en La Voz del Trubia y cada mes lo primero que hago cuando abro el periódico es buscar tú artículo. Suscribo todo lo que dices y sobre todo lo bien que lo haces.”
    Prometo que nada más que tenga un hueco, aunque el fin de semana lo tengo complicado, contestaré a todas las cuestiones que plantearon en sus comentarios y, por los que, una vez más, les expreso mi agradecimiento.

  8. Casimiro Álvarez dice:

    Respondo a los comentarios negativos que ha provocado mí artículo, por consideración y agradecimiento a los que habéis participado en el mismo; lo cual no será impedimento para, al mismo tiempo, evitar los paños calientes y contemplaciones. En pocas palabras, voy a procurar ser claro y contundente.
    En primer lugar diré, que o bien os limitasteis a ojear el artículo sin leerlo o, no entendisteis nada de lo que dice. Y, criticar con dureza y en algunos casos, con cierto menosprecio algo que no se entiende o conoce, suena bastante atrevido y denota cierta pobreza intelectual. Quizás en línea con aquello que dice Miguel Ángel de “Tamien de las minorías malentendidas como usted”. Porque se nota que efectivamente “malentendisteis” lo que decía y, puesto que a la única “minoría” a la que pertenezco es la unipersonal; no estoy encuadrado en grupo alguno político, religioso, o social; mis opiniones sólo son mías y, si alguien coincide con ellas será fruto de la casualidad. Por tanto entender como hace Cristina que culpo a Podemos de algo, (lo que hai que leer) denota cierta carencia de entendimiento. Y respecto a la frase-consejo “Casimiro que ya tiene usted años, salga de las trincheras y mire más allá, no siga anclado en el desánimo, la resignación y quizás por que no, en el barbarismo de tan vomitivo artículo”, responderé que tengo más de inconformista que de resignado, que si denuncio una determinada situación será más bien porque conservo la ilusión en que se pueden cambiar las cosas y, en consecuencia no me desanimo fácilmente; respecto al término barbarismo me temo que deberías consultarlo con el diccionario porque no sabes lo que significa y, sobre tú problema de vomitona, me parece que probablemente lo consigas superar estrujando un poco la materia gris para prestar atención a lo que lees.
    Justificación del chantaje, desestructuración de la manada, 1º de Ecologista de moqueta y “ganaderos y cazadores que afrontan el problema con el afán de buscar soluciones de consenso entre todos, escuchando a los que saben: los técnicos y biólogos que le estudian” son los términos que dedica Emilio al artículo, en lo que me parece una macedonia de palabras soltadas con alegría pero de manera poco meditada. Entender las medidas de presión de algunos damnificados como un chantaje, hablar de lo que se desconoce y por oídas o, pretender contentar a los que sufren los daños, escuchando y consensuando con técnicos, biólogos y “los que saben”, suena a pura charlatanería. Me gustaría verte en el pellejo de algunos.
    Al experto en leyes Jose Las Labranzas, yo le recomendaría insistencia en el empeño, a ver si logra que los estamentos judiciales detecten tan grave delito. Pero de paso, quizás debiera practicar la lectura, para mejorar su hermenéutica. Y por último, decirle a Sofía que más triste y necio resulta que una gallega, todavía no se haya enterado del grave problema que afecta tanto a determinadas zonas de Galicia como de Asturias, en lo que al desordenado incremento de la población de lobos se refiere.
    Pero vamos a ver ¿en qué partes del artículo justifico yo, matar lobos para colgarlos en las señales u, osos para dejarlos en los caminos?. Por favor releerlo de nuevo y aclarármelo. Lo que yo intento explicar en el artículo, con poco éxito por lo que se ve en vuestro caso, es un hecho que se repite periódicamente y, las causas que lo provocan, proponiendo las soluciones que se me ocurren en defensa de los verdaderamente perjudicados, que no son otros, que los cada vez más escasos habitantes de algunas zonas de montaña donde la población de determinadas especies salvajes se ha multiplicado desproporcionalmente, diezmando injustamente sus economías, mientras los de siempre viven del cuento sustentados por algunos defensores (de buena fe pero desconocedores del problema) de lo indefendible, como vosotros. Y por supuesto en defensa de la naturaleza.
    En todo caso, expreso mi disposición a seguir aclarando las dudas que os queden, al tiempo que os manifiesto otra vez mi reconocimiento.

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