Publicado el: 15 Mar 2017

Isolina Riaño lidera un programa para controlar la diabetes en niños

La terapia con bombas de insulina se aplica en el HUCA a doce pacientes pediátricos bajo la dirección de la pediatra, natural de Somiedo y vinculada a Grado

Los dispositivos ayudan a reducir las hipoglucemias graves y el daño cognitivo asociado

Isolina Riaño muestra la bomba de insulina de una de sus pequeñas pacientes

La Voz del Cubia/Grado

La pediatra vinculada a Grado y natural de Somiedo Isolina Riaño, que fue pregonera de la Semana Santa moscona, lidera un proyecto de atención a niños diabéticos en el HUCA. Bajo su dirección, la Unidad de Diabetes Infantil del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) ha desarrollado un programa para pacientes en edad pediátrica que incluye el uso de bombas de infusión subcutánea continua de insulina y sistemas de monitorización constante de glucosa que contribuyen a mejorar la calidad de vida de los menores afectados. Doce de ellos, así como sus familiares directos, se benefician ya de la utilización de estos dispositivos. Isolina Riaño, responsable de la unidad, dirige un equipo integrado por diabetólogos, pediatras y enfermería especializada, que cuenta con el apoyo de dietistas y psicólogos. Entre sus fines está garantizar un tratamiento optimizado, que incluya la aplicación de nuevas tecnologías para el control y tratamiento de la diabetes mellitus.

 La terapia con sistemas de infusión subcutánea continua de insulina (ISCI) o bombas de insulina es la modalidad de tratamiento intensivo más avanzada para estos casos. Combina de forma independiente una liberación basal de insulina a lo largo de las 24 horas del día con la posibilidad de aportar bolos adicionales antes de las comidas y en respuesta a valores elevados de glucemia. Este método resulta más preciso y tiene menor variabilidad.

Entre sus principales ventajas está la mejoría del control glucémico, lo que reduce el riesgo de complicaciones a largo plazo como retinopatías (-76%), nefropatías (-84%), neuropatía periférica (-64%) y enfermedad cardiovascular (-57%). También ayuda a evitar las hipoglucemias graves, que pueden provocar daño cognitivo (pérdida de memoria y de la capacidad de aprendizaje) y permite aumentar la calidad de vida. Este tipo de tratamiento reduce la interferencia en la vida diaria y ofrece una mayor flexibilidad en los horarios de las comidas, además de facilitar la participación de los menores en las actividades propias de su edad.




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