Publicado el: 30 Mar 2017

Sin señal no hay futuro

Por Fernando ROMERO

Está visto que los que habitamos los pueblos asturianos no tenemos los mismos derechos que los que viven en las ciudades. Después de décadas forzándonos a abandonar la casa de nuestros mayores a fuerza de dejarnos sin recursos de los que vivir, de denostar lo ‘aldeano’, de concentrar las inversiones en las urbes a costa del ahorro de todos, de diseñar una Asturias centralista y triangular cuya bandera debería ser un fondo negro con una Y, ahora nos quieren impedir que nos asomemos al mundo a través de la TV. Que hablemos o guasapeemos con nuestros hijos y nietos emigrados a países remotos (para sacarle rendimiento a su carrera, que tanto trabajo nos costó que consiguieran). Tampoco podemos, como hacen los de las ciudades, mirar a través del móvil o del ordenador, o de la tablet las cosas que pasan por el mundo. Y es que en Asturias lo rural solo es un reclamo pintoresco para atraer a urbanitas.

No hay posibilidad de fijar población en los pueblos de Asturias. Yo personalmente soy, más que escéptico, nihilista en este aspecto. No hay interés por parte del Poder de que se retome el sentido común y cada cual regrese a su terruño. No sabemos porqué, pero seguro que hay una razón de peso que, a los aldeanos se nos escapa. Lo cierto es que hay mucha gente joven hastiada que ha sentido la llamada de sus pueblos, la atracción por el terruño de los mayores de una manera sincera y natural.

Pero claro, regresar al pueblo no es fácil, más que en términos de segunda residencia. Para poder hacer que los pueblos sean un lugar vivible, donde pueda uno desarrollar sus conocimientos profesiones y labores, donde pueda vivir sin tener que coger todos los días el coche, hace falta algo más que eslóganes publicitarios. Hace falta, en este orden, lo siguiente: vivienda, trabajo y servicios públicos.

Lo de la vivienda no sería un problema, pues muchos ayuntamientos se pegan por atraer gente joven como alternativa a su  próxima y no lejana desaparición del mapa. Ahora bien, trabajo, poco o nada, transporte malo o ninguno, centros educativos, cada vez menos y lo mismo ocurre con la sanidad pública periférica, aquella que se escapa al hospitalón de los Areces del mundo.

Hoy ha habido un debate en la Junta General sobre las malas comunicaciones de Internet en la zona rural. Planteó una pregunta la diputada del PP Emma Ramos. Su argumentación era lógica pero incoherente. Defendía la necesidad de que en los pueblos la gente estuviera conectada. Pero tampoco le faltaba razón a su contrincante socialista, Francisco Blanco, consejero de Industria, que reprochaba al PP que, precisamente fuera su partido el que favoreciera leyes que han liberalizado el mercado de las telecomunicaciones sin exigir la prestación universal y su carácter de servicio público, de manera que las compañías de las que dependemos para poder comunicarnos no tienen obligación legal de cubrir la totalidad del territorio. Conclusión, la zona rural  no es rentable.

Lo cierto es que hoy extensas áreas rurales de Asturias están incomunicadas (algunas a 15 kms de la capital) y no son precisamente un reclamo para que la gente joven regrese y se instale y monte sus empresas. Simplemente no llega la señal, por lo que no hay futuro.

Quedan los viejos, que, por inapelable ley de vida se morirán y con ellos los pueblos.

Pero eso no parece importar los políticos. Y es que, puestos a profundizar, político es un término que deriva de polis, que significa ciudad en Griego. Y claro, ¿que puede esperar uno de pueblo de alguien que defiende la polis y los tan manidos derechos  “de los ciudadanos”.

Comentarios:
  1. Adolfo Lana Reguero dice:

    Asumo totalmente el articulo, y añado que hasta a los locos que sin medios y con gran esfuerzo logramos crear y dar algo de vida, para nada se nos tiene en cuenta.

  2. Vallongueiru dice:

    AMEN

  3. Nina Castro dice:

    Y mientras tanto dos décadas de invertir en edificios absurdos que nadie va a usar dejando de lado las verdaderas necesidades de los pueblos. Y no olvidemos nunca una cosa, puede que los de la “Y” tengan la superioridad demográfica, económica y política, pero el 90% del territorio asturiano es “mundo rural” eso no cuenta? Habrá que encerrarlos en su minúsculo territorio central para que esto cambie algo?

  4. Antón dice:

    Sueño que nuestros próceres abandonaron la aritmética. Que ya no suman y restan votos al tomar sus decisiones. Qué ya no hacen cuentas del tipo siguiente:
    1.- la señal de televisión me cuesta 250.000 euros, no me da ninguna foto inagurativa y puede propiciarme como muchos unos pocos votos.
    2.- Esos 250.000 euros invertidos en un Museo que nadie vaya a visitar, en la Semana de la Cebolla de Iowa, o en Festival del Centollo de Texas, me va a juntan un montón de correligionarios, me a a potenciar un montón de “clientela” y, además voy a salir en la tele y en las portadas de los periódicos.
    Por tanto, La decisión es fácil. ¡Qué esos “cuatro gatos” no vean la tele que, además, desgasta la vista y aumenta la lista de espera para cataratas en HUCA!
    Me temo que mi sueño… es solo un sueño. ¡Qué pena!

    • Antón dice:

      ¡Ah, se me olvidadaba! Además también soñaba que ya no tenía vigencia el punto número uno de la axiomática política: La culpa de todo lo mal hecho, sea lo que sea, siempre es de “los otros”.
      ¡Más pena… al desperar!

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