Publicado el: 09 Abr 2017

Los cestos de los vaqueros de alzada

Los descendientes de los trashumantes a Torrestío realizan un taller de cestería antes de comenzar la ruta de ascenso de mayo

Esther Martínez / las Regueras

El tiempo de la trashumancia está próximo y los descendientes de aquellos vaqueros de alzada, hoy constituidos en asociación (Ruvat) se reunieron ayer en el prado delante de Casa Genaro para concluir el taller de cestería que han realizado como actividad previa a la ruta que se celebrará a finales de mayo.

“Desde aquí mis antepasados despedían al rebaño y a finales de octubre , al regreso, oían los esquilones y los ladridos de los perros que les precedían cuando aun se encontraban a varios kilómetros de distancia” relata María Teresa. Rodríguez, descendiente de vaqueros de Ca Genaro y presidenta de Ruvat.

Una docena de personas guiadas por el maestro cestero Juan Díaz y asesorados por Selita Rodríguez de La Barganiza que conoce bien el oficio heredado de su abuela, mostraban ayer orgullosos el resultado de seis horas de taller.”Con blimes del río hacíamos  los cestos; pelábamos la blima, la remojábamos en el río y después de seca ya confeccionábamos los cestos”. apunta Selita, una de las vaqueras que aun conserva casa en Torrestío. Ayer despidieron el curso con merienda y regalos para los profesores. “Se trata de que estos oficios de antaño, que formaban parte de la cultura tradicional, no caigan en el olvido” afirma María Teresa Rodríguez.

En los puertos, praderas y huertos  de Torrestío comienzan a madurar los frutos que llenarán los cestos recién fabricados artesanalmente por quienes se empeñan en conservar y proteger el legado de sus antepasados.

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