Publicado el: 09 Abr 2017

Nuestros arroyos y regueros

[Proaza, sus pueblos, su naturaleza]

Por Loli GALLEGO

Río Serandi / Foto Loli Gallego

Cuenta Proaza con muchos espacios naturales donde, una vez que se conocen, se vuelve, pues el encanto de su naturaleza aún virgen, hace que el recuerdo que quedó grabado dentro de nosotros nos atrape y regresemos con la ilusión de reencontrarnos con algo que en muy pocos lugares se da sin ser adulterado.

En este pequeño reportaje serán los arroyos o regueros los  protagonistas de este trozo de paraíso que es Proaza. Cuando  damos un paseo, o durante una jornada disfrutamos de la naturaleza y ese día programamos hacer una ruta donde el agua es la protagonista, buscamos un  valle, una cañada, una montaña y nos encontraremos con un arroyo, pues Proaza es prolífica en estos cursos de agua. Dada su orografía donde casi el ochenta por ciento es roca, en su mayor parte, caliza, ésta es ideal para la formación de estos cursos de agua que  en otras épocas  crearon una industria que fue la de los molinos harineros;las minicentrales que tanto favorecieron el progreso de los pueblos, hasta la llegada de las grandes eléctricas; la desviación para mejorar las tierras de labor; su aprovechamiento en fuentes, lavaderos y abrevaderos que facilitaron la vida en las zonas rurales.

Ensoñación

Si durante la excursión vamos al lado de una cauce y hacemos que nuestra imaginación trabaje, a la orilla del arroyo podremos imaginar a las xanas, pequeñas hadas, que en estos parajes se hacen visibles cuando la luna sale, cantan y bailan al son del viento que con sus silbos suena como trinos de hermosas aves. Pero en la mañana todo termina, se acaba la mágica noche y volviendo a la realidad observamos estos  paisajes que en el otoño con su policromía, inunda todo el espacio que nos rodea.

Las agua bajan con alegría, con una música inigualable, que forma el agua al deslizarse. Altos alisos que sus pies hunden en estas aguas, los castaños, los abedules … todos los árboles son mudos testigos de estos parajes inigualables.

Vuelvo al sueño de la imaginación y comparo al agua que se desliza como la propia vida, pues si sigues su curso, ves que las piedras son los obstáculos que encontramos y nosotros somos como el agua lima sus asperezas.

Los remansos son la serenidad y paz, lo mismo que el agua remansa, lo hace nuestra libertad.

Los meandros son las vueltas que da la vida, pero siempre se dirigen a buscar una salida.

Al final del recorrido, el agua entra en el río, ya recorrió su camino salvando muchos obstáculos. Así nos ocurrirá cuando al final de la vida el alma descasará en una paz merecida.

 

Reflexión

Se que esto es una utopía, pues ahora describo la realidad y ésta es bien diferente, ya que la contaminación se hace dueña de todo lo que la naturaleza nos ofrece. La deforestación, los vertidos a los ríos, los incendios, las emisiones de gases tóxicos… y a menor escala la falta de cuidado de los ciudadanos de la naturaleza en toda su extensión, de la que dependemos.

Arroyo Valmoro / Loli Gallego

Cuando pasas por la orilla de un cauce de un arroyo te indignas, pues personas desaprensivas depositan todo tipo de chatarras,  sabiendo que existen puntos limpios donde depositarlas. No se es consciente de que se está depredando el medio ambiente, que es parte de nuestro bienestar. Cuántas muertes de seres que habitan en las aguas podemos evitar por estas negligencias, cuántos materiales podemos reconvertir si se usan los contenedores de reciclar pero  no se hace. Podría llegar a decir que algunas enfermedades dependen de estas contaminaciones. Pero ¿se es consciente de ello? no.

Solo con la  educación desde la propia familia y la escuela se podría conseguir que las generaciones futuras pudieran gozar de la Madre Naturaleza en toda su extensión.

A continuación se presentan algunos de nuestros arroyos o regueros.

Mengoyo. Nace en el puerto de su nombre en el paraje llamado Zarameo. En su discurrir se le une el río Montés y otros pequeños regueros que aumentan su caudal. Cerca de él, ya en su último  tramo, se encuentra la  “Fontona”, de la que se aprovechan sus aguas para el abastecimiento de los pueblos de las dos Carangas.

En su recorrido para desembocar en el Quirós se encuentran pequeños  saltos de agua, vegetación abundante que hace más hermoso a este lugar y una excursión al Puerto de Mengoyo es algo digno de hacer.

Reguero de Payón / Loli Gallego

Payón. Está en la misma villa de Proaza. Su nacimiento queda en el territorio de la peña Alceo y a su paso divide a los dos barrios que conforman la villa, Traslavilla y La Abadía.

Desemboca en el Trubia y genera aprovechamientos, tales como el  abrevadero, el lavadero y la fuente de su nombre. Su agua  es potable. Al final de su cauce existe un molino harinero.

Históricamente su cauce fue desviado para ser usado como foso que rodeaba la Torre del Campo, monumento del siglo XV.

Serandi. Conocido como río Misa, es la unión del reguero de Serendi, el río Misa y el río Musa, que en su unión forman la Foz de Causacas, muy apreciada por los amantes al deporte del barranquismo. También cuenta con un molino  harinero aún en uso.

En su tramo final y entrando en la praderas de las Segadas se le conoce como Picarós, siendo el deslinde entre los concejos de Santo Adriano y Proaza. Finalmente desemboca en el Trubia.

Santa María. Nace  en el paraje llamado Entresierras, en la falda de la Peña Sobia. Después de un largo recorrido donde va recibiendo aguas de otros pequeños regueros, desemboca en el Teverga, pero antes en las Ventas forma una magnífica cascada.

Fue importante en época romana, ya que fue canalizado para la explotación de las minas de oro por el método del agua como agente erosivo por gravedad. Si la masa era de mas de 100 metros se usaba la técnica denominada “ruina montium” (derrumbe de los montes).

Bandujo. Su principal reguero es el Trigal, que nace en las alturas de la Sierra del Grandizo, atraviesa el pueblo a la altura del barrio de la Molina y se adentra en la cañada de Valmoro, de donde toma el nombre hasta su desembocadura en el Teverga por Llaneces.

Dentro del pueblo recibe las aguas de la reguera del Real, que atraviesa todo el pueblo, aportando sus aguas a diferentes molinos, lavaderos y fuentes.

El ya llamado Valmoro corre paralelo al  llamado Camino Real, que es un desfiladero en estado completamente virgen, que atraviesa al arroyo en cinco puentes y por el que merece la pena llegar a Bandujo a través de esta ruta.

Cascada de Oliz. Se encuentra en la Senda del Oso. Su nacimiento tiene lugar en Peña Collada. Como dato se utilizaba como toma de agua de las máquinas que venían de Teverga en la época del ferrocarril minero.

Los amantes de la fotografía,si buscan como tema el agua, tienen suficientes lugares en este municipio para desarrollar esta afición.

Este pequeño reportaje, sirva para dar a conocer la naturaleza  del “Paraiso” que es Proaza donde cabe el lema: Proaza, paraíso natural de la Senda del Oso

 

 

 

 

 

 

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