Publicado el: 12 Abr 2017

El grupo de consumo ecológico de los valles del Trubia echa a andar

Buscará proveedores locales y comprará al productor de manera directa y sin intermediarios

Grupo de consumo de Santo Adriano

Redacción / Grado

El pasado lunes se celebró la asamblea de reanudación del grupo de intercambio y consumo de La Ponte, que funciona desde el 2011-2012 y que tras un parón retoma con nuevos proveedores y nuevas caras. Es la segunda reunión, después de que el 4 de abril, en la escuelina de Villanueva de Santo Adriano hubiera una primera toma de contacto. El grupo está abierto a todos los vecinos de la comarca ineteresados.
Una de las promotoras de esta iniciativa ecológica es Irene García. Ella formaba parte del grupo de consumo de Ramitas en Oviedo, pero al trasladarse a residir a la zona de San Andrés pensó que en el valle se podría organizar otro grupo. Por eso se puso en contacto con la gente de La Ponte y ahora quieren echar a andar este grupo, que pretende agrupar a entre 15 y 20 familias de los valles del Trubia. De momento se han mostrado interesadas personas de Villanueva, Trubia, Teverga y Quirós “aunque estamos abiertos a otras zonas aledañas”, explica Irene.
El grupo tendrá, como es habitual, un funcionamiento autogestionado y comprará directamente a los productores ecológicos y de la zona (siempre que sea posible).
En la reunión Irene García planteó dos partes para el grupo, una de verduras frescas, con pedidos de cestas semanales y quincenales y otra de productos secos (harina, pastas, etc), con pedidos trimestrales. “La idea es que este tipo de pedidos se hagan pocas veces y en gran cantidad, para abaratar costes”, explica Irene, para quien estos grupos buscan un mercado racional, de proximidad”. De hecho ya han contactado con algunas personas en Teverga que ya tenían un funcionamiento similar al de un grupo de consumo y conocen proveedores de la zona. “Si no, el resto de los grupos asturianos suelen facilitar contactos de proveedores”.

Producción sostenible
Los grupos de consumo son organizaciones espontáneas de consumidores y productores, autogestionados y asamblearios. Su fin es conseguir productos con criterios de producción racionales, sostenibles y agroecológicos.
Como consumidores buscan una forma de consumo más concienciado y local, apoyando proyectos cercanos basados, no tanto en los certificados ecológicos, si no en la confianza y el conocimiento mutuos entre el agricultor y el receptor del alimento, lo que se denomina un “sistema participativo de garantía”.

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