Publicado el: 20 Abr 2017

Dylsia de la Cera, medio corazón en el desierto

La hostelera reguerana Dylsia de la Cera ha viajado ya seis veces al campamento de El Aiún y se ha convertido en una de las principales activistas asturianas de la solidaridad con el pueblo saharaui

Dylsia de la Cera, en su último viaje a los campamentos

Esther Martínez/Las Regueras

Dylsia de la Cera (Valduno, 1983), es la chigrera más joven de Las Regueras en el lenguaje popular, porque en términos actuales es la última emprendedora.
Y lo es en todos los sentidos, tan pronto emprende la reapertura de un negocio centenario, como un viaje al Sáhara.
Estudió trabajo social y colaboró durante años en campamentos de verano y ahora hace tiempo que en los inviernos trabaja en campamentos más lejanos y calurosos que los nuestros.
“Si vives una sola vez esta experiencia, parte de tu corazón se queda para siempre en el desierto”.
Cuando ella tenía 20 años su abuela acogió al primer niño saharaui, Barka, siguió Buzaid, Jady, Fatma, Ahmed. Muchos de ellos volvieron durante varios veranos seguidos. La abuela falleció y le dejó este legado a Dylsia y a su madre Ana Caramés.
Este año es el sexto que realiza el viaje al campamento de El Aiún en el desierto de Argelia como vocal la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui.
Once días de viaje en febrero durante los cuales celebró su cumpleaños en el desierto con su otra familia, en la Wilaya de El Aiun. Además de llevar cartas de hermanamiento de colegios de Avilés, material escolar que donan estos centros, material deportivo donado por la Peña Azul de Las Regueras y el Mosconia de Grao entre otras instituciones, para el club de fútbol La Esperanza.
“Junto con Alberto Sánchez, presidente de la oenegé organizadora, nos reunimos allí con el ministro de juventud para coordinar el programa de verano Vacaciones en Paz y adquirimos artículos tradicionales y bisutería para venderlos por los mercadillos de Asturias.”
Para el próximo verano han solicitado plazas para traer a 250 niños. Asturias es de las pocas comunidades en las que los ayuntamientos siguen financiando los viajes.
“Con mucho esfuerzo y trabajo nos siguen respaldando y aunque se hayan recortado las ayudas estamos muy agradecidos a las instituciones”.
Dice Dylsia que los saharauis son un gran pueblo, solidario, luchador, sabio y paciente.
“Me dan mucho más ellos a mi que yo a ellos. Es mi forma de vida y soy feliz compartiendo un te o haciendo pinchos de camello en el desierto. No tienen nada, no piensan en el futuro, pero ¡son tan felices!, nunca ponen malas caras, no riñen y tienen un sentido de solidaridad que ya nos gustaría a nosotros. Siempre buscan el lado positivo en todas las situaciones. ¡Cuánto tenemos que aprender!”
Los días 3, 4 y 5 de abril se celebra la Semana Cultural en el Colegio Público de Las Regueras y allí estará Dylsia de la Cera junto con otros compañeros de la Asociación y saharauis residentes en Asturias donde enseñarán la ceremonia del té vestidas con las tradicionales melfhas, probablemente en una jaima para recrear el ambiente que ha cambiado la forma de vida de esta reguerana.
“Llevaremos cómics contando cómo es la historia de este pueblo y les regalaremos uno a cada niño. Para la biblioteca pública de Las Regueras también tenemos alguna sorpresa”, añade.

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