Publicado el: 09 May 2017

¿Un atropello evitable?

Por José María RUILÓPEZ

[Desde mi antojana]

Afortunadamente las dos niñas atropelladas en Trubia por un autobús van evolucionado bien. Ahora surge, como casi siempre, la hora de la prevención de estos accidentes, que podrían evitarse si todas las circunstancias coincidentes se combatieran de modo razonable.
Los accidentes nunca son el producto de una sola causa. En este caso, hay una parada de autobús mal construida y en lugar inadecuado, hay otro autobús de línea procedente de Teverga−Quirós que llega justo en el momento en que las niñas se apean para ir al colegio con la natural indiferencia al entorno como suelen hacer los niños en general, además, nadie las previene de la prudencia necesaria a la hora de cruzar la calle por detrás de un autobús, y tal vez haya también otras circunstancias anexas a las anteriores, aunque serían las citadas suficientes para que se produjera el accidente, como de hecho se produjo.
Parece que la Administración pretende poner unos semáforos, y unos pasos de cebra para que la circulación se detenga o se aminore. Si consideramos esta ruta como fundamental, por no decir única, entre la parte norte de la provincia y los valles del Trubia, habría que considerar los conflictos circulatorios y las retenciones que se pueden producir obstaculizando la carretera. Fue un acierto hace años la supresión de aquel engorroso paso a nivel del ferrocarril cerca de ese lugar, que producía colas eternas, esperando que pasaran media docena de vagones de mercancías a paso de tortuga y especialmente en los fines de semana. Lo que se adelanta ahora por la autovía desde el centro y norte de la región hasta la desviación hacia Trubia no puede quedar eliminado por la obstaculización de una ruta vital para tanto municipio necesitado de visitantes.
Si se están gastando millones para aligerar los tiempos (en minutos, en algunos casos), para recorrer unos kilómetros de AVE, por ejemplo, sería aceptable, que en lugares como el que estamos tratando se gastara algo sustancioso para dar soluciones útiles, imaginativas y duraderas. Interrumpir el tráfico es una solución anticuada, cómoda y como que tiene por objeto quitar de en medio un problema sin demasiadas complicaciones, y de ese modo callar las bocas que reclaman seguridad vial para los peatones.
Ya partimos de la premisa de que cuando se reformó la carretera Trubia-Teverga se dejó un tramo en la zona llamada de Cataluña en Trubia con un ancho ridículo, en el que es necesario aminorar la marcha a velocidades de hace treinta años para que un coche y un camión se crucen, y de esa obra hace unos 25 años. La villa de Trubia está necesitada toda ella de un trazado de la carretera general que, podríamos decir que obligatoriamente, es su columna vertebral que aúne agilidad de tránsito y seguridad peatonal. Para que confluyan ambas urgencias son necesarias reformas en la carretera y el modo en que se usa por los vehículos grandes de uso público y, a la vez, una educación viaria de la ciudadanía, haciendo constar que, lamentablemente, quien pierde en estos accidentes es siempre el peatón.

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