Publicado el: 14 Jun 2017

Fapas ve «trampas» en la norma que permite abandonar carroña

La organización conservacionista considera que el cambio de criterio regional «es un gran paso», pero sigue abriendo la puerta «a que los ganaderos tengan que seguir entregando el ganado muerto a la empresa pública Proygrasa»

Achaca a la prohibición vigente hasta ahora el aumento de daños y la hostilidad de una parte de la sociedad «a la conservación de la naturaleza»

Vacas en el puerto de San Lorenzo

Redacción/Grado

Un «gran paso» que sin embargo esconde «trampas» para que los ganaderos sigan «entregando el ganado público a la empresa Proygrasa». Así valora Fapas la nueva normativa regional que permite dejar en el monte el cuerpo del ganado muerto, para facilitar la alimentación de la fauna salvaje, tal como se hizo tradicionalmente. «Atrás han quedado diez años de trabajo, informes, solicitudes y presión a los grupos políticos de Asturias. Finalmente la gran conflictividad social con los ataques de los lobos al ganado doméstico ha conseguido doblar la voluntad política de una Administración terca que solamente ha tenido interés por el beneficio económico de la empresa pública que se encarga de la recogida y transformación de los cadáveres», asegura Fapas, que tiene dudas sobre cómo se aplicará la normativa. «En principio parece buena pero esconde sus trampas con el objetivo de que los ganaderos tengan que seguir en buena parte entregando el ganado muerto a la empresa pública Proygrasa. Está muy claro que desde hace años, el medio ambiente y la biodiversidad han importado poco. Menos han importado las cargas que han tenido que padecer los ganaderos, soportando, año tras año el incremento de los daños de la fauna salvaje a la ganadería», sostiene la organización conservacionista, una de las que más se implicó en exigir que se permitiera de nuevo dejar el ganado en el monte. «La desaparición de las carroñas de la naturaleza, si primero fue una exagerada y precipitada aplicación de una norma europea, su corrección posterior, pudo facilitar su corrección. Pero en vez de ello, Gobiernos regionales, con Asturias a la cabeza, se enrocaron en una actitud intransigente que ha llegado hasta hoy en forma de convulsa situación que por primera vez en cuarenta años, desemboca en actitudes hostiles contra la conservación de la naturaleza por un sector afectado; el ganadero, y por una sociedad que duda ya sobre si será correcto conservarlo tanto todo», argumentan.

«Lamentablemente, esta norma no soluciona la situación, tal como está redactada, en clave de trampa, aunque pequeña, de total eficacia para que los cadáveres continúen saliendo de la naturaleza para cargarse en camiones camino del negocio. Esto no ha terminado, seguiremos trabajando para que esta norma que acaba de ver la luz sea mejorada», concluye Fapas.

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