Publicado el: 23 Jun 2017

Amador Menéndez: «Mi paraíso está en Las Regueras, aquí encuentro paz para el estudio y la reflexión»

El científico asturiano recogió el título de Hijo Predilecto del concejo reivindicando el poder colectivo: «el más inteligente del hormiguero es el propio hormiguero»

Amador Menéndez muestra el título de Hijo Predilecto, junto a la alcaldesa, Maribel Méndez/ Esther Martínez

Esther Martínez/ Las Regueras

Con palabras de amor a su pueblo, San Pedro de Nora, y a sus padres, «arquitectos de mi futuro», el científico Amador Menéndez recogió esta mañana el título de Hijo Predilecto de Las Regueras. Menéndez, con una brillante trayectoria como investigador y divulgador científico, por la que ha recibido numerosos galardones, el último el Premio de Ensayo Jovellanos, reivindicó el poder del colectivo y la fuerza de «la gente pequeña en lugares pequeños», citando a Eduardo Galeano, en un acto que estuvo presidido por la alcaldesa reguerana, María Isabel Méndez, y en el que actuó de maestra de ceremonias la concejala de Servicios Sociales, María Asunción Arias. La glosa de la figura del nuevo Hijo Predilecto del concejo corrió a cargo del concejal de Cultura, Miguel Suárez, que resaltó que la «capacidad divulgadora del científico es un compromiso con la sociedad». Tras su discurso de presentación, la alcaldesa impuso a Menéndez la medalla del concejo, y le entregó el pergamino que le acredita como Hijo Predilecto de su tierra natal, un título honorífico que le fue concedido por unanimidad.
«Momentos como éste sirven para reencontrarnos con nuestra tierra, para establecer vínculos y caminar juntos», afirmó Menéndez, que citó a Ortega, afirmando que «solo cabe progresar cuando se piensa en grande. Solo es posible avanzar cuando se mira lejos». Y reivindicó «el esfuerzo y el sacrificio» como camino al éxito, «no hay atajos posibles». Amador Menéndez hizo una declaración de amor a su tierra natal, de la que aseguró que «mi paraíso está en Las Regueras, donde encuentro la paz para el estudio y la reflexión», y tuvo unas palabras para sus padres, que «han sido los grandes arquitectos de mi futuro», y para su pueblo, San Pedro de Nora. «Cuando estaba en Massachusettme venía a la mente mi pueblo.
Solo cambiaba una cosa, el río Nora por el río Charles», bromeó. Y finalizó contando una fábula sobre las hormigas, que ilustra el poder del colectivo:  «El más inteligente del hormiguero es el propio hormiguero; la humanidad es más grande que el hombre y Las Regueras, que cualquier reguerano», afirmó. Y reconoció que «no hay mayor satisfacción que sentirse querido por los suyos», poniendo fin a un acto emotivo y sencillo.

El científico reguerano, tras el acto/Foto de Esther Martínez

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