Publicado el: 29 Jun 2017

Furaco regresa a Cantabria, un traslado desaconsejado por los expertos

El oso fue llevado a primera hora de esta mañana al parque de Cabárceno, ocho años después de que llegara al cercado de Santo Adriano

Furaco, en el cercado de Santo Adriano junto a Roberto, su cuidador

Redacción / Grado

Furaco salió esta mañana a primera hora en dirección a Cantabria, una medida que algunos expertos consultados por este diario, que adelantó la noticia en diciembre del pasado año, desaconsejan por su edad. Este ejemplar de oso pardo, que llegó a los cercados oseros de Santo Adriano en 2008, se trasladó a primera hora de hoy a Cabárceno (Cantabria) de donde procede. Algunos expertos en osos habían desaconsejado este traslado dado que en Cabárceno existen ejemplares machos de oso pardo más jóvenes que Furaco y curtidos en peleas. El futuro de Furaco entre estos ejemplares es incierto y arriesgado, a juicio de estos expertos, dado que ya tiene una edad avanzada (20 años) para enfrentarse a otros rivales y además en el tiempo que ha permanecido en Santo Adriano “ha perdido práctica en el ring”, señalan.

Finaliza así un plan establecido para dar descendencia a las dos osas mellizas en cautividad, Paca y Tola, sin que se haya conseguido. Furaco llegó en 2008 con motivo del plan de actuación para la reproducción de Paca y Tola. De aspecto imponente, pelaje oscuro y con un peso de 300 kilos, procede del Parque de la Naturaleza de Cabárceno (Cantabria). Después de un proceso de selección entre los distintos ejemplares del parque, los expertos decidieron que el más idóneo sería Furaco. Se trata de un oso pardo, aunque no es cantábrico, seguramente con varias mezclas de las distintas subespecies de las que hay en Cabárceno, en donde conviven más de medio centenar de ejemplares. Las características predominantes de Furaco lo sitúan en la familia de los osos centroeuropeos.

Furaco residía en uno de los cercados separado de Paca y Tola para evitar peleas, dado que Tola tiene una enfermedad que le afecta a las patas traseras y su humor no era el más apropiado para convivir con osos como Furaco. El espacio en el que permaneció encerrado era de 900 metros cuadrados.

Precisamente estas instalaciones se construyeron en el año 2008 para que Paca y Tola, a sus  28 años,  pudieran adaptarse a la presencia de un macho adulto para intentar su reproducción. El cercado se subdivide en tres áreas conectadas entre si.

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