Publicado el: 02 Jul 2017

Beltrán Ceballos: «En Somiedo rodamos al primer oso salvaje de España»

El naturalista dice que el Parque Natural «es uno de los espacios más emblemáticos de Europa»

Una entrevista de Fernando ROMERO

 

Beltrán Ceballos (Madrid, 1959) es naturalista pionero en España gracias un poco a Félix Rodríguez de la Fuente. De formación autodidacta, trabajó en los 80 como funcionario ornitólogo en el Icona y luego como cámara de naturaleza. Posteriormente montó su propia empresa. Consultor y director de la Fundación Doñana, Beltrán acudió al I Encuentro Nacional de Turismo de Observación de la Naturaleza que se celebró el pasado mes de mayo en Pola de Somiedo.
– Le tocó a usted abrir este encuentro nacional como uno de los pioneros en la observación de osos…
– Yo vine a Somiedo en 1984. En España los osos se daban por extinguidos o a punto de extinguirse. Era funcionario del Icona y me había marchado y fui a hacer dos o tres películas denuncia y tenía una productora que emitía en la BBC y me permiten hacer varios guiones. Hice uno de alta montaña, en el que teníamos tres especies claves: el quebrantahuesos, que estaba desapareciendo, el oso y el lobo, que también estaba a punto de extinguirse. El oso nos tocaba rodarlo en la Cordillera Cantábrica. Estuvimos por Somiedo. Por entonces era reserva nacional de caza. Aquí se cazaba todo. Buscábamos a un animal que huía sistemáticamente del ser humano. Al año siguiente nos vinimos a vivir a la braña de Gúa y a Perlunes. Ya teníamos a la vista un oso y no creo que hubiera más de siete u ocho ejemplares en todo el valle. No lo podíamos cebar porque nos jugábamos la vida del animal. Estuvimos mucho tiempo tratando de verlo.
-¿Y cómo lo pudieron rodar?
-Una cosas es verlo y otra rodarlo, que se ponga delante. Estamos hablando de equipos de 16 mm con sonido independiente grabando en cine. Subíamos con un paquete de 42 kilos dando vueltas. Yo creo que al final a esta osa le dimos pena… nos veía de un lado para otro y tuvo compasión. Un buen día entró otra osa, a la que le faltaba una pata, con tres esbardos. Era la primera vez que se rodaba a un oso salvaje en España. Félix Rodríguez de la Fuente los había rodado fuera de España. Aplicamos un zoom hacia atrás para que se viera el entorno y que la gente comprobara que estábamos en Asturias. Ya decíamos en el guión de nuestra película que le quedaban 10 o 20 años de vida.
-¿Trataron con los vecinos?
-La verdad es que nos ayudaron mucho de Caunedo, en La Peral, en Gúa y en la Pola y acabamos triunfando. Pudimos rodar también a los lobos, a los que no nos costó nada cebarlos y llegamos a grabar imágenes impresionantes del desán del Pirineo.
-¿Ha cambiado mucho Somiedo?
-Cuando nosotros llegamos aquí esto no era parque natural ni nada. Hace tres años vine por motivos de trabajo a Teverga en temas de ecoturismo y ya me habían dicho cómo estaba. Yo no había vuelto desde entonces pero indudablemente el ver que el icono del valle sea el oso y que se haya recuperado es muy satisfactorio 30 años después. Nuestro documental fue visto por 800 millones de personas y tengo la sensación de que en algo contribuimos.

 

«Si no hay seres humanos en el valle no habrá tampoco osos, Estoy absolutamente convencido. En el momento en que los sistemas de brañeo, los prados y el mosaico de biodiversidad de biotopos que hace el hombre desaparezcan, todo se empobrecerá.»


 

-Sin embargo, al cabo del tiempo, el oso aumenta y se acerca a las poblaciones ¿puede empezar a ser un problema?
– Sí, se va a habituar. Que vaya a ser un problema no lo sé, eso depende un poco de cómo esté estructurado el parque y tengo confianza en los gestores de estos espacios protegidos. Indudablemente, que el animal se acostumbre al ser humano es un problema, ahí tenemos Yellowstone. Tenemos la suerte de que el oso cantábrico es bastante vegetariano, no es el oso kodiac americano. Por eso el Ayuntamiento y el Principado monta estas jornadas, para establecer unas reglas de juego. Antes ésto era de una manera y ahora es de otra. En las reglas del juego primero el ser humano, las personas que viven en el valle. Si no hay seres humanos en el valle no habrá tampoco osos, Estoy absolutamente convencido. En el momento en que los sistemas de brañeo, los prados y el mosaico de biodiversidad de biotopos que hace el hombre desaparezcan, todo se empobrecerá.
– Si el fenómeno de la observación de fauna se masifica ¿puede ser contraproducente para las especies protegidas?
-Yo tengo en Doñana un centro de visitantes privado por el que pasan 120.000 visitantes al año, con 8 puestos de trabajo fijos y 35 los fines de semana. Se llama ‘La Dehesa de Abajo’. Sí. A mi no me lo ha contado nadie. Lo he visto. Por eso requiere una ordenación y estamos en ello. Esto no puede ser café para todos y no contribuye a conservar el oso algo completamente sin controlar.
– ¿Que importancia tiene Somiedo en el turismo de naturaleza?
-No es de segunda división. Estamos hablando de uno de los espacios naturales más emblemáticos de Europa. Somiedo es referencia en toda Europa y lo que se diga, haga o se pueda poner en marcha en Somiedo se reflejará fuera.
-Hay un gran descontento en el mundo del campo con los ataques del lobo. ¿Cómo se puede atajar este conflicto?
-Llevo 40 años haciendo conservación de la naturaleza. Nada es blanco o negro. Es abolutamente imposible sacar temas de conservación si no conciliamos conservación y desarrollo. Los conservacionistas tenemos la obligación de concliliar los intereses de la vida silvestre con el desarrollo de la población local. Pero no pueden ser decapitados y colgados en señales. Hay leyes, mesas, foros…

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