Publicado el: 08 Jul 2017

El milagro de Premoño, de la nada a referente de la «fiesta de prau»

El pueblo de Las Regueras recuperó en 2002 sus festejos, y ha pasado de hacer una ruta con 20 caballos a los más de 400 previstos para mañana, domingo

Más de medio millar de personas cenarán juntos el día del socio, y hay más de cien perros inscritos para el campeonato de rastro

Premoño, con su carpa preparada/Foto de Nacho Brodard

Esther Martínez/Las Regueras

En 2002 tenían 420 euros y un remolque de tractor como escenario. Se reunieron en la capilla de Santa Ana, eran muchos y muy jóvenes. Los mayores les respaldaron. Llevaban más de cuarenta años sin fiesta y hacía dos años que un pequeño grupo había conseguido recuperarlas pero no tenían ni siquiera asociación. Quince años después el presupuesto de la fiesta de Premoño, se multiplica casi  por cien.

Este pueblo con apenas cuarenta casas perteneciente a la parroquia de Valduno organiza este fin de semana sus fiestas en honor a Santa Ana, cuya imagen del siglo XVII,  se conserva en la capilla del mismo nombre en el camino primitivo a Santiago.

Para hablar de las fiestas de Premoño, hay que manejar muchas cifras y datos que explican la vertiginosa evolución e innovación que han sufrido. En apenas quince años han pasado de tener una ruta ecuestre con veinte caballos a los casi cuatrocientos que se esperan para mañana domingo, de una barra de bar de diez metros de larga a una carpa de mil metros cuadrados, de tirar cajas chinas de fuegos artificiales a tener un espectáculo pirotécnico de casi quince minutos.

La cocina es el punto fuerte de estas fiestas; siete platos de menú y más de diez postres, mil trescientos lotes asturianos (bollu, vino y casadiella)  se repartirán el lunes, seicientas personas ese mismo día se reunirán para cenar y más de cien perros inscritos para el concurso de rastro. Pero sin duda un importante referente de las fiestas es el espectáculo ecuestre que comenzó con  Chico Ramirez en 2012 y 2013, un horseman  mexicano que ha creado escuela en el pueblo; Luis Coto y su equitación natural dan buena muestra de ello y que ha continuado con el rumano, Miron Bococi y que en este año contará por segunda vez con Santi Serra.

La comisión de fiestas está presidida por Adriana Argüelles y además de los festejos están implicados en labores de conservación del patrimonio cultural y así han conseguido financiar la restauración de una imagen de San Antonio del s. XVII y  anteriormente habían conseguido gestionar la reparación de la capilla con una subvención del Principado de Asturias.

La historia de las fiestas de este pueblo es corta pero muy intensa, cada año se esfuerzan en innovar y en subir el listón. Desde aquel 2002 por Premoño han pasado:  carrera ciclista o de carrilanas, tiro con gomeru, juegos tradicionales, exposiciones de fotografías, bodas teatralizadas, tonada asturiana.

Y lo más importante, Premoño logra tener entre sus colaboradores, fontaneros, electricistas, frigoristas, cocineros, soldadores, camareros, una pequeña empresa que se forma para cuatro días pero que durante el año se reúnen en más de veinte ocasiones para que no falte detalle. Han logrado ser un referente a fuerza de cooperación vecinal de impecable organización y de ser un pueblo vivo. Hoy sábado, la orquesta, Paris de Noia, una de las mejores de España reunirá a miles de personas. “Cada año nos marcamos un objetivo un poco más difícil que el anterior, un reto”, afirman los miembros de la comisión organizadora. La fama de pueblo acogedor viene de lejos;  con el auge del camino de Santiago en la edad media llegó a haber un hospital de peregrinos que tenían derecho a cama y lumbre una noche. Este fin de semana ofrecen mucho más que eso, no hace falta más que mirar los carteles para comprobarlo o desviarse un poco del camino. Merecerá la pena.

 

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