Publicado el: 13 Jul 2017

Inolvidable don Antonio

Por Loli GALLEGO

[Desde Proaza]

Son muchos los recuerdos que una guarda de su niñez y juventud, pero algunos permanecen durante toda la vida. Me estoy refiriendo al sacerdote que en el año 1944 llegó a Proaza como párroco de esta feligresía y que marcó una época dentro de sus parroquias. Siempre pensé que hubo un antes y un después de don Antonio, que durante casi 25 años fue un vecino de esta comunidad. Su talante campechano, humilde y comprensivo, le hizo acreedor de la confianza de los vecinos de sus parroquias. Podríamos decir que en aquellos tiempos de posguerra era un liberal, pues huía del adoctrinamiento y aquella casi represión que otros sacerdotes ejercían: no hacía distinciones entre sus feligreses por su clase social, lo único que ejercía era el mandamiento de Jesús: “Amaos los unos a los otros como yo os amé”. De ahí este recuerdo marcado dentro de mí. Entusiasta de su vocación, atraía a los jóvenes y niños, que acudíamos encantados a los actos por él programados. Era un gran latinista y me preparó para el latín de 3º y 4º del Bachillerato. Gran entusiasta de la música,formó un coro donde se cantaban las misas, villancicos, y todo tipo de manifestaciones musicales. Pienso ahora en todas las parejas que casó, en todos los bautizos que realizó y en las primeras comuniones, actos religiosos que todos recordamos por ser ese día protagonistas del mismo. Y en la parte más dolorosa, la muerte, acudía a visitar a los enfermos, pero no con el fin de la confesión sino de darles sosiego y esperanza, al mismo tiempo que consolaba a los familiares. Esta es la verdadera misión del representante de Jesucristo en la tierra. Así era don Antonio, que lo mismo echaba la partida con los paisanos, que trabajaba la huerta de la rectoral. Tengo la imagen de verlo venir de decir misa en Villanueva en su bicicleta verde y con la sotana levantada. Sus misas, aunque en latín, eran amenas, pues las homilías siempre versaban sobre el Evangelio, que ilustraba con acontecimientos de actualidad y de la realidad social. Finalmente, cuando una penosa enfermedad le llegó,supo llevarla con dignidad y estoicismo, pues aunque dolorosa, la confianza en lo que creía le hizo ser paciente y aceptar con valor lo que la naturaleza le tenía reservado para el final. Aunque hace años que se fue, hablo en presente como si hubiera sido hoy cuando nos dejó.

Hoy se ha ido para siempre/hoy está allí/ donde él creyó que al morir iría/Al Edén de los creyentes/Al jardín de las delicias. Han salido a recibirle/los Ángeles y los Arcángeles/pues fue un alma pura/que solo tuvo/Amor a todos en vida. Desde aquí mi recuerdo emocionado a su memoria.

 

Nota de la autora

Aclaración a un comentario

En contestación al comentario que sobre la publicación del tema El Arca Santa, en el digital de la Voz del Trubia de fecha 23 de junio, cábeme decir que D. César Estébanez  hizo una aclaración rigurosa y cierta.

 

Como creo que los hechos históricos que se publican deben de  ser corregidos investigo en la obra de D. Ciriaco Miguel Vigil “Asturias, Monumental, Epigráfica y Diplomática”, la descripción que este historiador hace sobre el concejo de Quirós, y en la relación de las iglesias de este municipio,aparece como una de sus parroquias la iglesia de  Pedroveya  bajo la advocación de Santa Eulalia.

A finales del siglo XIX la iglesia  se consagra a San Antonio de Padua, patrono en el momento actual. Se lleva a cabo esta consagración por el Sr. Obispo  de Oviedo D. Ramón Martínez Vigil.

Hasta aquí, la correspondiente aclaración, dando las gracias a D. César Estébanez por la corrección  a  lo publicado.

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