Publicado el: 22 Jul 2017

¿Por qué la Confederación desprecia al río Teverga?

Por José María RUILÓPEZ

[Desde mi antojana]

La Confederación Hidrográfica del Cantábrico desprecia el río Teverga porque hace más de 80 años que no se limpia el cauce. Los árboles han cubierto las fincas colindantes, algunas ramas ya cuelgan sobre el centro de la carretera, hay voluminosos troncos caídos sobre el lecho con riesgo de embale en cuanto lleguen las riadas del inverno y los deshielos con todo el material que arrastran, formando un tapón que puede llegar a inundar viviendas o salir a la carretera. Y por el verano se pueden producir incendios por la cantidad ingente de variada masa forestal que bordea todo el río a su paso por el concejo tevergano.  

Se ve que Ramón Álvarez Maqueda, presidente de la Confederación y natural de Grado, no visita el concejo. Ni tampoco lo hace su Comisario Juan Miguel Llanos. Ni tampoco los subordinados de ambos. Porque no se explica una situación de un río así.

Hace poco, un  empresario del pueblo tuvo que talar unos árboles que le entraban por la ventana al establecimiento. Eso sí, previo pago de la tasa correspondiente a la Confederación. Porque ésta cobra por la tala de un árbol entre 30 y 60 euros. Teniendo que el solicitante hacerse cargo de los gastos que conlleva la necesidad de una posible grúa para evitar daños en la caída, un equipo de taladores, un medio de transporte para los restos etc. Porque se da la circunstancia de que los árboles son de los particulares de las fincas donde crecen, pero a la hora de talarlos es la confederación quien autoriza y cobra por el permiso. Me consta que existe una voluminosa carpeta de denuncias de ciudadanos sobre situaciones de riesgo para la salud de las personas que nadie atiende (se supone que hasta que suceda una desgracia).

A pesar de que la Confederación destina cada año entre 3 y 5 millones de euros para atender a los servicios que le corresponden, al río Teverga no va ni un euro.  Da la impresión de que este organismo se ha quedado obsoleto, su más destacada misión es recaudatoria, mientras presidente, comisario y subalternos hacen la vista gorda, o no quieren darse por enterados de la situación.     

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