Publicado el: 29 Jul 2017

El profeta de Sánchez, en Quirós

Por Fernando ROMERO

Adrián Barbón vino, vio y venció. Estuvo ayer de gira por los pueblos de los Valles del Trubia o del Oso. Arrancó aplausos entre los socialistas de la comarca y fue portador de una promesa que, mientras para muchos de los anónimos votantes socialistas es esperanzadora, para otros tantos cargos que llevan años instalados en las estructuras del aparato y de las instituciones, es inquietante. Barbón, a sus 38 años y con experiencia en el partido (milita desde los 18) y en las instituciones (es alcalde de Laviana desde hace diez años, fue diputado y ha formado parte de la ejecutiva de la FSA) quiere abrir ventanas para que entre el aire a raudales en la FSA. O al menos, eso promete.

Ayer, en contestación a la pregunta de un militante quirosano dijo que si ganaba «va a haber una profunda renovación de todas las caras del PSOE asturiano», lo que arrancó el aplauso de los asistentes. El profeta de Pedro Sánchez es sin duda el candidato con más posibilidades de ganar, superando en 1.215 avales a su contrincante José María Pérez que, por cierto, se adelantó a Barbón en visitar la zona (estuvo, aunque de manera más discreta, en Proaza el pasado miércoles). Sin embargo no debe olvidar Barbón que también Susana Díaz tenía más avales y acabó perdiendo frente a Pedro Sánchez.

El alcalde de Laviana tuvo ayer el cierre de su campaña en la comarca en Quirós, un concejo en el que gobierna el PSOE con mayoría absoluta desde tiempo inmemorial pero cuyos afiliados votaron en una proporción de cuatro a uno a favor de Susana Díaz. No le importa: «acudí con el mejor de los ánimos e incluso vengo de mejor gana allí donde soy menos querido» le confesó al finalizar el acto a la corresponsal de La Voz del Trubia Beatriz Álvarez. Sin embargo quizás el rechazo en Quirós lo tuviera más Pedro Sánchez que su profeta en Asturias, porque ayer los afiliados y simpatizantes socialistas le expresaron más amor que otra cosa. Cada palabra que salía de su boca arrancaba apasionados aplausos y todos querían saludar al candidato. Y es que Barbón se hace querer. Menos distante y más campechano en el trato con la gente que su rival, conoce bien lo que inquieta a la zona rural, como alcalde experimentado que es, y trae un mensaje que, en un partido anquilosado por años de gobierno en distintas instancias de poder, suena a radical: «participación».

Barbón explicó su programa que, aunque suena muy bien, no es más que un programa que puede escribir cualquiera (de hecho el discurso de Pérez en Proaza fue muy similar) como aquello de que hay que fijar población y apoyar a la ganadería. Pero lo que realmente les interesa a las bases del PSOE es otro mensaje más de fontanería interna: que se acabe con que las decisiones vengan dadas desde las cúpulas y los’aparatos’, que los temas importantes sean consultados a la militancia, y que se recupere la ideología del partido, es decir se dé un giro a la izquierda y no se olvide que el enemigo no es Podemos sino «la derecha». Y por ahí van los tiros del candidato a liderar el socialismo asturiano: recuperar la democracia interna de un partido que desde hace años es gobernado por barones.

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